Esta semana salió a la luz el tráiler de la nueva seria de Pol-Ka, “1-5-18”, una novela que transcurrirá en un barrio de emergencia de Buenos Aires, en un intento más por romantizar la pobreza y querer mostrar una realidad de la cual ningún actor, actriz ni productores del contenido vivieron.

Ahí está el error, querer reflejar algo de lo que no se conoce, sin ningún tipo de asesoramiento y mostrando artistas que, sin punto de vista, padecieron la realidad que quieren contar. Ellos de esto no tienen la responsabilidad, ya que vivieron realidades diferentes y no hay culpables por eso.

Las series “marginales” comenzaron allá por los años 2000 con «Okupas» y desencadenó en un sinfín de proyectos similares. Por lo menos en la citada varios de los protagonistas sí eran de esos tipos de barrio y podían reflejar fehacientemente lo que se quería “vender”. Este es un asunto que Adrián Suar no tomó en cuenta en «1-5-18», además de dejar de lado la cantidad de actores y actrices que sí son de barrios vulnerables y realizan obras hace años. Pero se inclinó por las «figuritas repetidas de siempre»: dígase Agustina Cherri, Gonzalo Heredia, Esteban Lamothe, Leticia Bredice y más.

«Somos los que podemos encontrar algo valioso, aún en la basura», es una de las frases que se puede escuchar en el tráiler y es una muestra clara de la romanización de la vulnerabilidad de la que estamos hablando. No es para nada «valioso» tener que revolver la basura, ya que ahí se presenta un Estado ausente y una persona sin oportunidades. Teniendo la posibilidad de visibilizar una realidad que vive un país con un 50% de pobreza y atacarlo de forma seria con la gran visibilidad que tiene Canal Trece, se termina por realizar un contenido vacío y cargado de prejuicios.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Charli De Lauro.