Este viernes en el Noticero dialogamos con Alejandro Bidondo, ingeniero y director de la carrera de Ingeniería del Sonido en la Universidad de Tres de Febrero (UN3) y del Centro Integral de Servicios Tecnológicos de Acústica y Sonido (CISTAS), quien explica de qué se trata la contaminación sonora y qué leyes existen en la Ciudad de Buenos Aires para proteger a las ciudadanas y ciudadanos ante esta problemática.

«Hay un ordenamiento de lo que puede ser la producción de ruidos. Obviamente, esta se genera hacia el ambiente exterior e interior, y uno puede aplicar la Ley 1.540 y sus decretos reglamentarios, cuando una de las dos partes es una actividad habilitable o registrable. No cuando son vecinos y uno pone la música fuerte, por ejemplo, ahí se va a la justicia contravencional. Cuando uno tiene un agresor sonoro y eso es una empresa o ejerce una actividad registrable, en ese caso se aplica la Ley 1.540», explica el especialista.

Además, afirma que «las personas somos generadoras de ruido» y «forma parte de que tengamos consciencia y podamos controlarlo. Tenemos que estar educados y tener una real noción de lo que generamos». Por otra parte, Bidondo asegura que «padecer el ruido también educa y nos pone en una situación de tratar de controlarlo» o pensar «si lo estoy haciendo en un entorno apropiado».

Asimismo, reflexiona sobre «en qué medida las fábricas de vehículos motorizados controlan el ruido que estos hacen y en qué medida una persona controla el ruido que hace… eso también es educación». «Nos hacen daño a todos y no nos damos cuenta. O nos acostumbramos o tomamos por normal algo que no debería serlo, y aún ni hablamos de medio ambiente».

Precisamente, sobre el proceso de denuncias, el ingeniero manifiesta que «si hay una actividad contaminante o potencialmente contaminante, el o los agredidos tienen que hacerla al Gobierno de la Ciudad, tiene que actuar la dirección correspondiente y aplicar la ley. Eso debería mitigar la agresión de ruido, vibraciones o desconectar, es decir, que se termine». «Hay mayor cantidad de denuncias que capacidad humana para atenderlas».

Finalmente, sobre la generación de ruido en la Ciudad de Buenos Aires, «una de las más ruidosas del mundo», Bidondo aclara que «no son los países sino las ciudades grandes las que hacen ruido. Las ciudades son organismos vivos y las grandes tienen ciertas patologías, las medianas y las chicas otras. Una legislación para una ciudad grande tiene casi nula aplicación para una chica».

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