A partir de ahora los conectores del tipo USB cuentan con un nuevo puerto con más del doble de velocidad que su antecesor, el comúnmente utilizado por todas y todos los usuarios de computadoras, celulares y diferentes hardwares (como impresoras, por ejemplo).

Este formato, que visualmente se asemeja al utilizado actualmente por iPhone (¿otro punto para Steve Jobs y cómo cambió la tecnología para la humanidad?), ya se encuentra disponible para su utilización y tiene dos ventajas notorias: la velocidad de transmisión de datos, que pasa de los habituales 100 vatios del tipo A a 240 vatios en el denominado USB-C. La segunda novedad tiene que ver con la experiencia de usuario y significa que ya no habrá que ver de qué lado se conecta, porque es reversible.

Además, permite la conexión de salidas High Definition Multimedia Interface (HDMI), Video Graphics Array (VGA) y DisplayPort. Es decir, mediante un solo tipo de puerto podemos unificar la salida del monitor, televisor, proyector y periféricos de la computadora (mouse, teclado, cámara, etcétera).

Pero no todo es «color de rosas», debido a que la implementación va a requerir mayores cuidados al momento de comprar productos tecnológicos y cables conectores para nuestros equipos. Gracias a la mayor sensibilidad y volumen del envío de energía, la posibilidad de «quemar» o deteriorar se acrecienta.

Finalmente, más allá de especificidades técnicas que no resulten relevantes para la urgencia al momento de cargar la batería del smartphone, va a posibilitar la carga con mayor velocidad, lo que podría impulsar que diferentes compañías de dispositivos móviles lo adopten para beneficio de sus usuarios y consumidores.