Historias y anécdotas hay por cientos. Estarán aquellas de sectores donde el operativo Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 fue esperado como un evento especial. El hecho de ser reconocidos da identidad, permite decir “así somos”.

Y también están los relatos de quienes sufrieron rechazo y cuestionamiento a la hora de aplicar la consulta.

Más allá de las crónicas personales, el último censo aplicado el pasado 18 de mayo en toda la República Argentina marcó un par de situaciones trascendentales. Esto, hay que decirlo, sin desconocer diversos errores y faltas que quedaron en evidencia.

La bimodalidad permitió probar que el acceso digital es un hecho. Unas 24 millones de personas completaron el censo a través de la plataforma censo.gob.ar, lo que representa, de acuerdo a los primeros datos arrojados tras la aplicación de la encuesta, que a esta modalidad accedió el 50,35% de la población total del país. Se trató de la primera experiencia en Argentina y la segunda a nivel latinoamericano.

Somos 47.327.407 de personas quienes residimos en el país, nos cuenta el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en sus primeros resultados del proceso. Más allá de los contratiempos y medidas de contingencia tomadas para que nadie quede afuera, el perfeccionamiento de este soporte vislumbra la posibilidad de una nueva etapa en lo que a la forma de recabar información se refiere.

Falta avanzar

Y uno de los pasos necesarios a dar tiene que ver con la confianza por parte de la población hacia una herramienta de estas características. En un país en donde la credibilidad de la institucionalidad pública es objeto permanentemente de cuestionamientos y críticas, se trata de una tarea ardua revertir la situación. Sin que suene a inocentada, es esta quizás una oportunidad de dar un volantazo y promover una nueva relación entre lo público y la ciudadanía.

Otro de los hechos que marcó un hito en la aplicación del Censo 2022, y que se trata de un batacazo al añejo paradigma de la “Argentina blanca”, fue la pregunta número 25: “¿Se reconoce afrodescendiente o tiene antepasados negros o africanos?”. Se trata de un logro la incorporación del enfoque étnico racial, que coronó años de trabajo y activismo por parte de diversas organizaciones de la comunidad afrodescendiente en Argentina.

Un primer ejercicio se hizo en el censo de 2010. Ese antecedente sirvió para abordar este proceso desde otro lugar, en el marco de acciones integrales que se vienen desarrollando a través del Área de Equidad Étnico Racial, Migrantes y Refugiados, de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Se trata de una labor para educar, fortalecer las acciones en contra de la discriminación y el racismo, además de la necesaria e impostergable visibilización de un grupo de la población residente en Argentina que, de acuerdo a las estimaciones de diversas organizaciones, asciende a las dos millones de personas.

En total fueron cinco preguntas (identidad de género, pueblos originarios y afrodescendencia) que, junto al resto del cuestionario, permitirán delinear de manera más fina cómo somos quienes vivimos en Argentina. El Estado deberá actuar en consecuencia con esa información.

De manera particular, la aplicación de las mismas cinco preguntas también dejó en evidencia la falta de conocimiento de las herramientas públicas, en este caso de análisis demográfico y sus características. La incomodidad que generó en parte de la población las preguntas de identidad de género o con relación a la afrodescendencia, mostró la necesidad de educar para entender.

Educar no es adoctrinar sino que se trata de enseñar sobre la utilidad de estas herramientas y que su valor sea entendido desde el conjunto. Se trata de educar respecto a la necesidad de aplicarlas sin interpretaciones (a priori) ni juicios. Se trata de entender que, con diversas opciones, el hecho de aplicar un cuestionario estándar para todas las viviendas particulares, supone que cada una y cada uno de nosotros cuenta, en nuestra individualidad y particularidades.

Se trata de entender que en esa diversidad radica la riqueza de este hogar al que, con diversos acentos, llamamos Argentina.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Felipe Baüerle Fuchser.

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