Desde el ojo de la tormenta, como anticipa en su primera canción, el joven cantante Lucky LS se asoma en la escena para teñir de autogestivo un género que, a simple vista, parece estar signado por el gran mercado y las multinacionales en busca de escuchas y clics.

Partiendo del sello independiente Not Very Funny que nuclea varios artistas emergentes con un amplio abanico estilístico (rap, trap, hip hop, reggaetón, fusión y más), el músico -sin titubear- pretende revolucionar la escena del género en el país y demostrar que desde abajo se baila, se canta y también se compone. Y, sobre todo, se vive.

Así llega entonces «Trajimos el Party», un EP de cinco canciones que recorren, desde lo musical y lo lírico, las estructuras de un género que, en palabras del cantante, «no tiene la misma cantidad de artistas acá como lo tiene Puerto Rico, pero es muy lindo cómo la gente que me rodea ve que me gusta lo que hago. Siento que eso mismo se lo transmito a ellos, la vibra de bailar, salir, joda».

El nuevo trabajo tiene canciones que comenzaron hace dos años y que se terminaron de gestar en pandemia. «Se fue formando a medida que pasaba el tiempo, hay temas como ‘Mari y alcohol’ que está desde hace dos años y de a poco se fueron sumando más temas a los cuales quise agrupar, ya que sentí que compartían la misma vibra». Los retoques finales de grabación se ralentizaron en un año particular y, finalmente, el 31 de diciembre salió a la luz. «Elegí esa fecha para estrenarlo, ya que es una fecha de festejos y sentí que la gente lo iba a disfrutar más», explica.

Uno explora las influencias de Lucky Ls y ve desde su reconocimiento de tener un sueño de chico de ser cantante de cumbia hasta tomar a Bad Bunny como modelo a seguir. Entre medio, muchos clásicos de hip hop y rock nacional. «Siento que al no encerrarme en un solo género tengo más versatilidad al encarar los proyectos, ya que en la música me gusta investigar a fondo todo. Después, a la hora de crear, me dejo llevar hasta que van saliendo las letras, ideas y se va haciendo la canción».

«Amigos y amantes» ruega por amor más allá de todo y «Mari y alcohol» nos deja cantando todo el día «yo quiero vacilón». Ambas son las canciones que más se elevan y llaman la atención en este primer EP del músico que, si bien viaja por diferentes destinos musicales, se centra en el reggaetón. Y no escapa a la crítica más marcada en el género de caer muchas veces en historias o frases machistas que se quedan atrás en estos tiempos. «Creo que hay que diferenciar a la persona de su música pero no hay que denigrar o tratar de objeto a la mujer para hacer reggaetón», sentencia, al mismo tiempo que admite que todavía cuesta despegarse de ciertos motes que plantea este ritmo y a veces también cae en la trampa, como en algunos pasajes de «Mueve ese booty». «Pero no es necesario ese tinte machista para componer reggaetón, se puede hacer de otra manera», expresa.