El globalismo es una idea en la que el mercado se vuelve un actor preponderante por sobre el accionar político y reduce la globalización (las naciones en constante interacción entre sí) al mero aspecto económico. Como consecuencia de esto, los Estados ubican en un lugar preferencial la competitividad por encima de las políticas públicas que conciernen a la ciudadanía. ¿El resultado? Todo se maneja en términos de producción y mercancía.

Asimismo, la globalidad -desde el análisis del profesor y sociólogo alemán Ulrich Beck- determina que ningún país puede subsistir sin relacionarse con sus pares, en consonancia con una característica inherente al propio ser humano. Esta globalidad es la que establece que todos los habitantes, no importa dónde nos encontremos, estamos en contacto y los gobiernos carecen de autonomía. Compartimos un mundo y ese mismo mundo nos une.

El tercero de estos conceptos trata sobre la globalización, el «proceso en virtud del cual los Estados nacionales se entremezclan, es decir, se relacionan e implican generando interdependencia», tal como la definió Beck. De esta manera, la información, la economía, la cultura y hasta la tecnología se transforman, relacionan y propagan, lo que da por resultado un planeta en permanente cambio y en la que las personas adoptan comportamientos que, a priori, podríamos considerar propios de otros puntos en el mapa.

Precisamente, estas dos últimas definiciones se ponen de manifiesto con una reciente iniciativa europea, y bajo el contexto de pandemia por coronavirus en la que estamos inmersos, media docena de países del Viejo Continente decidieron iniciar un proyecto de prueba de infraestructura de comunicaciones segura para monitorear y rastrear potenciales casos positivos de COVID-19.

De esta forma las apps oficiales de Alemania, Dinamarca, Irlanda, Italia, Letonia y República Checa comenzaron a trabajar en conjunto con un servidor común, según informó la Comisión Europea (CE) este lunes 14 de septiembre, que planea ampliarse a otros territorios para el mes de octubre.

Las aplicaciones van a permitir a sus usuarios informar acerca de testeos para diagnosticar coronavirus positivo y recibir alertas, todo con datos encriptados y bajo almacenamiento con un tiempo programado para detección de infecciones sin identificar a las personas, como un modo de preservar la seguridad de sus datos. Vale mencionar que las especificaciones técnicas tienen en cuenta los acuerdos de privacidad de los países miembro de la Unión Europea. «La pasarela recibirá y transmitirá eficazmente identificadores arbitrarios entre aplicaciones nacionales para minimizar la cantidad de datos intercambiados y reducir así el consumo de datos por parte de los usuarios. La pasarela no tratará más información que las claves arbitrarias generadas por las aplicaciones nacionales. La información intercambiada se encripta, se reduce al mínimo y solo se almacena el tiempo necesario para rastrear las infecciones. No permite la identificación de personas individuales», detalla el comunicado de la Comisión Europea sobre el desarrollo de T-Systems y SAP, «gestionado desde el centro de datos de la Comisión en Luxemburgo».

«Muchos Estados miembros implementaron aplicaciones nacionales de rastreo de contactos y alerta. Llegó el momento de que interactúen entre ellas. Los viajes y los intercambios personales son el núcleo del proyecto europeo y del mercado único. La pasarela lo facilitará en estos momentos de pandemia y salvará vidas», aseguró al respecto Thierry Breton, comisario de Mercado Interior de la CE.