Este mes, con motivo del Día de la Memoria, Verdad y Justicia, la sociedad recibió la convocatoria, de parte de organizaciones de derechos humanos, de salir a marchar a las calles tras dos años sin poder hacerlo debido a la pandemia de COVID-19.

Consideramos necesario reflexionar acerca de la preservación de nuestra memoria sobre los hechos acontecidos en la última dictadura cívico militar y, asimismo, sobre el negacionismo planteado por ciertos sectores y el accionar del Estado en este aspecto. En ese sentido, hablamos con Guillermo Torremare, copresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Respecto a la marcha, Torremare nos dijo: “Lo vivimos con la alegría de volver a encontrarnos en la calle, eso es indisimulable, después de dos años en los que no pudimos marchar, no solo en capital sino en todo el país. Es una conmemoración que convoca a toda la sociedad argentina, mas allá de que haya posiciones políticas que tengan mayor cercanía con el tema, pero es una especie de contrato social de todos los argentinos y argentinas. También con las particularidades propias del momento que estamos viviendo, la situación política y económica, de este intento de salida de la pandemia y, a su vez, con las particularidades vinculadas al juzgamiento del terrorismo de Estado porque continúan los juicios más allá del tiempo transcurrido, todavía hay mucho que juzgar e investigar”.

En los últimos años, con el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, se exacerbaron a nivel social los argumentos odiantes y negacionistas, incluso sobre los abusos cometidos en la última dictadura.

¿Cuál es su mirada sobre este tema?

«Los cuatro años del macrismo fueron un retroceso en materia de derechos humanos en general, no solamente en materia de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia sino en derechos humanos en la actualidad, lo que tiene que ver con libertades públicas. Cuando vemos que hubo espionaje es un indicador de que se violaron derechos civiles y políticos. Asimismo, hubo un retroceso en el bienestar popular en general, se avanzó contra los derechos económicos, sociales y culturales», expresó Torremare.

Además, «en lo que tiene que ver con la fecha que nos convoca, en el macrismo hubo voces en el gobierno que abiertamente plantearon discursos negacionistas de lo ocurrido. En las democracias que nosotros generalmente admiramos por civilizadas y europeas, el negacionismo es algo que está penado, que se considera un delito. Aquí hay algunos proyectos en esa dirección, lo cual aún no han tenido un debate público. Estamos intentado desandar ese camino, desde los organismos de derechos humanos repudiamos esos retrocesos».

¿Qué puede comentarnos sobre cómo impactó este retroceso en procesos de investigación y juzgamiento?

«En el tema del enjuiciamiento esto también se vio, con la no conformación de tribunales, la desfinanciación de proyectos de investigación de complicidad civil de la dictadura, el desarticular programas de protección de testigos. Se dio en muchas situaciones que, de pronto, no son las que la sociedad visualiza cotidianamente.»

¿Cómo considera que ven este accionar las nuevas generaciones y de que manera se puede mantener viva la memoria?

«Ese es un gran desafío para los movimientos de derechos humanos, hacer que las nuevas generaciones que nacieron y vivieron en democracia tengan conciencia de esto que ocurrió, que la memoria histórica esté muy presente, porque nada garantiza que la terrible noche que vivimos en la dictadura cívico militar no pueda volver si olvidamos lo que sucedió. En ese sentido, siempre es poco el trabajo que uno se programe realizar, el tema educativo es por ahí la puerta de ingreso a esta cuestión. Efectivamente, es un tema que debemos trabajar muy concienzudamente.»

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