Abundan las recomendaciones de actividades hogareñas, lecturas, gimnasia y dietas, entre otras cosas, para sobrellevar el aislamiento de la manera más feliz posible. Fiel a mi estilo y dado que carezco de conocimiento para brindarte dicha información, lo que me propongo en esta nota es visibilizar cómo atraviesan la cuarentena actores sociales con los cuales me siento en mayor cercanía, tales como docentes, empleadas domesticas, personal de la salud y más.

Al igual que la mayoría, los y las docentes se encontraron con una situación totalmente desconocida, cuyo panorama no es para nada claro. En primera instancia, se encargaron de las guardias en los colegios para atender los comedores y enfrentaron el problema de la organización de los turnos en simultáneo con la organización de la propia logística familiar, cuestión que afecta principalmente a las mujeres, ya que más allá de que seas docente, médica o astronauta, las tareas domesticas continúan involucrando principalmente a este sector (aunque existen excepciones).

La orden es clara: se deben trasmitir conocimientos de docente a estudiante. Para ello, se dieron respuestas inmediatas como la implementación de aulas virtuales y muchísima tarea, tanta que ahora oímos las quejas de los padres respecto a la cantidad. Por otro lado, surgen discursos y prácticas “tramposas” que buscan desviar el eje, nos encontramos con oportunistas facilitadores educativos de redes sociales y con fervientes defensores de la educación a distancia que la exaltan con total liviandad, sin analizar contextos sociales y económicos que dificultan su activación.

Asimismo, estos docentes en su mayoría no cuentan con una formación en recursos tecnológicos, muchos aprenden sobre la marcha y generaron distintas estrategias como reuniones vía Zoom, videos y/o podcasts para acercar sus contenidos.

Contamos con declaraciones muy coherentes de algún que otro político, los cuales enfatizan la función irreemplazable de los y las docentes. Posiblemente, muchos padres estén comenzando a darse cuenta de lo esencial que es la escuela y el rol docente. «No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” dice el dicho, en fin, creo que sería interesante tenerlo presente cuando retomemos la normalidad.

El personal de cuidado y empleadas domésticas se ven duramente afectados en este contexto. Lamentablemente, en muchos casos no forman parte del empleo registrado, por lo cual sus sueldos dependen de la buena voluntad del empleador. En algunos trabajadores registrados de este sector, se dan intimaciones de los jefes a presentarse de igual forma al lugar de trabajo o intentos de descuentos (esto consta en la página del Sindicato de Empleadas Domesticas que está lleno de consultas al respecto). La cuarentena evidenció los abusos y la fuerte presión sobre los actores sociales más vulnerables. En estos días, parte de la sociedad se indignó y repudió a la actriz Catherine Fulop que, a través de un video, señalaba a “Juanita que se quedó encerrada acá en la casa”, y aquel empresario que pretendía ingresar a su empleada al country dentro del baúl del auto. Más allá de indignarnos y despotricar en redes sociales, estos hechos que, creeme que no son aislados, son importantes para actuar en consecuencia con denuncias por vía legal.

A diario, a partir de las 21 horas escuchamos los aplausos al personal de salud, escuchamos sus historias y la de sus familiares en los noticieros y programas de televisión. Asimismo, nos solidarizamos cuando surgen casos de discriminación hacia ellas y ellos debido a su labor. En sintonía con esos homenajes, acompañemos sus reclamos por condiciones laborales dignas y salarios justos.

Para finalizar, quiero manifestar lo preocupantes que resultan los femicidios en nuestro país. En esta cuarentena se llegó a un total de 18 mujeres asesinadas. Desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad se implementó la línea 144 para denunciar violencia de género y, asimismo, se eximió a las mujeres y comunidad LGTB+ de la penalidad por romper con el aislamiento solo en casos en que salgan a realizar una denuncia. Lamentablemente, estas medidas no alcanzan, ya que los casos continúan. Es crucial nuestro compromiso como sociedad y que seamos partícipes en brindar ayuda y denunciar en la medida de lo posible.