Disidentes es la banda nómade de los hermanos Christian y Maxi Velásquez, que cumple 20 años de historia mientras presentan su nuevo EP «K’Aj en Vivo en Cochabamba», un registro de lo que fueron sus shows en Bolivia, país en el que vivieron entre 2015 y 2020.

“Fue una grabación inesperada”, reconocen y cuentan que llegó a sus manos de sorpresa varios años después del concierto, gracias al sonidista de esa noche. “Lo grabó sin avisarnos y un día nos mandó el material. Es un resumen perfecto de nuestros cinco años de residencia allá”, relatan.

Durante su extensa trayectoria, la banda viajó por todo el país y también por diferentes lugares de América y Europa. La pandemia frenó la marcha, pero ya están de nuevo en la ruta, en este caso, con una gira que los está llevando por Córdoba y Jujuy en los meses de abril y mayo en formato acústico de dos guitarras, aunque seguramente en la provincia del norte se podrá disfrutar de algún concierto eléctrico con la compañía de músicos amigos de la zona.

“De a poco se puede volver a viajar, al menos dentro del país. En la ciudad se está volviendo a la vieja normalidad, que para nosotros nunca existió. En Capital y Gran Buenos Aires siempre se vivió una anormalidad para bandas independientes como nosotros”, resume la banda este momento, y resalta el hecho de que “nuestra normalidad es ser nómades”, mientras repiten que en la «gran ciudad» casi no hay lugares para tocar con condiciones acordes a lo que un artista independiente quiere y necesita: “Uno siempre rema contra la corriente”.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser una banda independiente?

«La ventaja es la independencia misma, vamos donde queremos y donde nos quieren bajo nuestras condiciones. ¡Y la contra también es ser independientes! Al menos en lo que a difusión respecta, no aparecer en rotaciones en radios, medios gráficos y digitales de forma masiva. Ahí donde aparecen todas esas bandas, a uno le cuesta entrar porque los espacios ya están comprados por las discográficas. Incluso si tenés la plata para comprarlo, no podés entrar porque directamente no te dan el lugar. Entonces, la difusión la terminamos haciendo directamente nosotros con lo nómades que somos, llegamos por nuestros medios, cara a cara con la gente y viajando por todo el mundo.»

En ese sentido, Disidentes viajó de Chile a Croacia y de Misiones a Berlín, por citar tan solo algunos ejemplos. “La experiencia lo es todo, a nosotros no nos la cuenta nadie, viajamos por todo el mundo, ciudades donde nunca hubiéramos pensado llegar, estuvimos por la nuestra y es una experiencia riquísima”. Además, lo que más reconocen es el enriquecimiento cultural de mixturar una variedad de lugares tan diferentes. “Es una fuente de información inagotable y algo que suma a la sangre de la música que llevamos a dentro”.

¿Por qué eligieron vivir cinco años en Bolivia?

«La banda entró a Bolivia en 2010 y, desde entonces, no paramos de ir a tocar allá todos los años, intercalándolo con viajes por Argentina y Europa. Veíamos que Bolivia tenía un circuito independiente muy interesante que, a su vez, coincidía mucho con nuestra forma de movernos. En 2015 decidimos cambiar nuestro centro de operaciones, pasamos de San Martín en el Gran Buenos Aires a Cochabamba, pero estando esos cinco años allá seguimos tocando por todo el mundo, incluyendo nuestro país, claro. Ya instalados ahí, nos llenamos mucho más de información y de cultura. Eso se ve reflejado en el nombre del EP, ‘K’Aj’, que es una palabra en quechua que viene a ser algo así como ‘fondo blanco’. Todo esto se dio muy naturalmente, más allá de que uno siempre planea giras y organiza el futuro de la banda, siempre hay cosas que se abren constantemente en el camino. Siempre se abren puertas y bienvenidas sean.»

Si querés escuchar su música en Spotify, solamente tenés que hacer clic acá.

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