Las redes sociales se llenaron de fotos de perfil con cintas negras, se colmaron de oraciones contra los atentados, contra las tristes imágenes que nos mostraba el mundo sobre los brutales atentados… pero referido a lo sucedido en París. El domingo 21 de abril en plenas pascuas, no existió tal solidaridad global por la castigada Sri Lanka.

En plena celebración pascual, en la ciudad de Colombo en la isla de Sri Lanka, se produjo uno de los atentados más brutales luego de la guerra civil que atravesó la sociedad. En las últimas horas del domingo se confirmaba el fallecimiento de personas que se encontraban en hospitales y la cifra de víctimas fatales crece a 290 personas por este ataque programado.

Más de 500 heridos es el saldo de los atentados que se perpetraron en 3 iglesias y 4 hoteles. De las tres iglesias dos eran católicas cristianas y una evangelista, mientras que tres hoteles pertenecen a cadenas de lujo de la isla y el restante se trató de un hostal. Este no fue solo un ataque a civiles, se trata de un mensaje contra los cristianos en la isla y uno contra el resto de los católicos en el mundo.

El primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickkremesinghe, se expresó ante la prensa y confirmó haber recibido días anteriores alertas sobre posibles atentados pero que no saben si se hizo lo suficiente para evitarlos, y las consecuencias están a la vista. Según las fuentes policiales, les advirtieron a las autoridades que hace 10 días recibieron amenazas del grupo radical National Thowheed Jamath y que planeaban atentados contra iglesias y embajadas, sobre todo contra la de India.

Hasta el momento nadie se atribuyó el ataque y, por ahora, las autoridades no saben hacia dónde apuntar las investigaciones. Se sospecha de estos grupos radicales que están detrás de las amenazas recibidas en los últimos días. La policía detuvo a 15 sospechosos, ninguno implicado con certeza en los ataques.

Las autoridades locales informaron que los hechos se dieron durante la mañana del domingo pascual en plena celebración y que las bombas fueron detonadas por suicidas en 3 iglesias, 3 hoteles de lujo y un hostal, así como también varios artefactos explosivos fueron encontrados cerca del aeropuerto y en otras calles cercanas. Además, este lunes también explotaron algunas bombas que estaban en proceso de desactivación y que no dejaron heridos.

Las iglesias atacadas fueron la de San Antonio de Colombo, San Sebastian de Negombo y el templo Batticaloa. Un testigo contó a la prensa francesa que era la hora del desayuno y estaba repleto de gente, y que un hombre se acercó al principio de la fila y se hizo estallar. Así de crudo fue el relato de los testigos.

Las Pascuas, una celebración que debería impartir paz, terminó en tragedia y el mundo no puede mirar para otro lado. Quizás Sri Lanka sea un punto en el globo terráqueo que a pocos le importe, ya que es una isla lejana con 21 millones de personas y no es paradisíaca para el turismo mundial, pero… ¿eso la hace menos importante?

Aún se espera la solidaridad con la decena de niños que perdieron la vida en el atentado, no se ven banderas en las fotos de perfil de las redes sociales como sí sucedieron con otras tragedias. Hace unos pocos días la catedral de Notre Dame congregó a muchas personas… algo que no sucedió con Sri Lanka.