En este tema coinciden todas las películas que se presentaron en el Festival Internacional de Cine por la Equidad de Género, no solo porque pertenecen a géneros diferentes sino por las realidades que muestran o que tratan de recrear. Las últimas proyecciones continúan hoy a partir de las 14 horas en el espacio “Los Pibes”, (Suárez 421) y, a partir de las 17, en la Alianza Francesa (Avenida Córdoba 946) donde también contará con un cierre musical y se darán a conocer los filmes ganadores.
.cero estuvo presente en las proyecciones de varias películas. Allí tuvimos la posibilidad de conocer a sus creadores y acercarnos a estas realidades que, a través de la lente de una cámara, ellos han registrado.
Además, pudimos entrevistar a una de las organizadoras, Valeria Durán, quien nos contó que hace cinco años que vienen trabajando en el proyecto que ya va por su cuarta edición. Nos contó cómo surgió la idea del Festival: “Somos un grupo integrado por mujeres, todas venimos de distintas trayectorias personales, laborales y notamos que había una ausencia para discutir estos temas y cómo nos gusta y nos interesa el cine. Encontramos en los audiovisuales un buen espacio para trabajar, presentar temáticas, discutir cosas que quizás es difícil discutir desde otro lugar. El cine nos abre puertas, llegamos a otros lugares que quizás esas temáticas no se tratan”.
¿Cómo realizan la elección de las películas que luego compiten en el festival?
Recibimos una enorme cantidad de películas y, en primer lugar, hacemos una primera preselección y, de esa elección, elegimos algunas que nos parecen las más representativas para que vayan a una competencia, hay una competencia de cortos y largometrajes. Hay tres jurados para cada una de las categorías, tratamos de elegirlos y que sean un jurado diverso, también que haya alguien siempre vinculado al cine, a las cuestiones de género como para que en esa elección, no solo se evalué una cuestión de calidad cinematográfica sino también la forma en la que se abordan los temas.
Además del Festival de Cine, tratamos de incluir otras actividades, el taller de juguetes ópticos, también tenemos muestras de arte, de artistas que acompañan la temática.
Hay dos salas de proyecciones especiales: una es en Villa 20 y otra en el Barrio La Boca, que nos ayudan a llegar a un espacio con público que no suele acercarse a una sala y ver películas de este tipo.
Este año se agregó una nueva sección “vínculos” en la competencia, ¿cuál fue el motivo de esta elección?
Recibimos en el Festival películas que tratan la violencia, y lo que intentamos es tener una mirada mucho más amplia, que muestre el rol de las mujeres y de los hombres en la sociedad en general, mas allá de la violencia, y encontramos que había muchas películas que íbamos recibiendo que mostraban justamente algo en relación a los vínculos: de madres e hijos, de pareja, de amistad, que nos parecía importante también poder incluirlo como un espacio propio dentro del Festival.
Una de las películas que hicieron su presentación en el Festival fue “El sexo de las madres”, película dirigida por Alejandra Marino e interpretada por Victoria Carreras, en la que se cuenta la historia de dos amigas, Ana y Laura, hermanas de la vida, donde cada una ha seguido su camino. Desde un pueblo escondido, Ana hace un desesperado llamado a Laura. El reencuentro destila alegría, pero merodea y acecha un peligro que ninguna quiere nombrar. En esta película se muestran los vínculos, secretos de las protagonistas, la violencia, cómo es sufrida y cómo esa violencia está presente en la sociedad. Su directora contó cómo fue el detrás de escena: “esta película fue rodada en Tucumán, está basada en una historia real. Básicamente, se trata de dos mujeres incorrectas, a veces es difícil tomar decisiones y ellas hacen lo que consideran que es lo mejor. No es una película correcta donde todo el mundo hace lo que deberían hacer”. También contó, desde su visión, la importancia del festival: “Lo bueno de los festivales es que no solamente le llega a un público específico sino que puede llegar a todo público. El tema de la violencia aparece pero mostrada en forma intencional sin tener que mostrar demasiado, por pudor principalmente y porque considero que al mostrarlo todo el tiempo uno se habitúa”.
Por su parte, Victoria Carreras, una de las actrices principales, contó que la actriz que en la ficción hizo de su hija, en realidad también lo es: se trata de Carolina Rodríguez Carreras, que interpreta a una joven que tiene una difícil relación con su madre.
Victoria remarcó que ella quiere mucho a esta película por varias razones, pero en particular porque ella empezó a hacer cine desde que era muy chica por sus padres y pensaba que “sería algo impensado que yo pudiera hacer una película así con mi madre, porque cuando yo tenía la edad de Carolina no se hacían películas que trataran, por ejemplo, el aborto, y yo empecé a hablar estos temas con Carolina haciendo la película. Durante el rodaje había algo que pasaba con estas mujeres, como dice Almodóvar que  “entre nosotras nos apañamos”.
Directoras del Festival, actrices, y la directora de la película El sexo de las Madres.Otra de las películas que se presentaron fue “Yo aborto, tu abortas, tod@s callamos”, dirigida por Carolina Reynoso. Es una película documental en la cual siete mujeres (incluida la directora) reflexionan sobre una problemática que todas vivieron en sus cuerpos: el aborto clandestino. A través de sus testimonios se intenta derribar ciertos mitos a la interrupción del embarazo, y obtener una mirada desestigmatizante sobre el tema. Película a estrenar.
Sumadas a estas temáticas, otra de las cintas que trató un tema no muy difundido en los medios y en películas es “Lunas Cautivas, historias de poetas presas”, dirigida por Marcia Paradiso, que narra cómo es la participación de un grupo de mujeres que se encuentran presas en la Unidad Penitenciaria 31 de Ezeiza. Este documental muestra la capacidad liberadora de la palabra, de la poesía. Cómo a través de la poesía ellas logran derribar estos muros que las separan de la otra realidad. Es una película que fue premiada en diferentes festivales y que también está por estrenarse.
La directora contó que comenzó la idea de este documental al leer el libro de una poeta que hablaba de la palabra amenazada: un ensayo que cuenta cómo en los medios de comunicación había una suerte de degradación del lenguaje. Y, al otro día, en un diario vio la noticia que abría un taller de poesía en la cárcel, entonces pensó: “Pero qué contradicción absoluta que justo donde tendría que estar el lenguaje privilegiado, en los medios, está esto y, por otro lado, en una unidad penitenciaria donde uno tiene un imaginario de toda la degradación, se da todo lo contrario. Así empezó la película”. También detalló cómo fue el paso a paso: “Primero conocí el trabajo de las chicas a través de la Asociación Cultural Yo No Fui, que es la que brinda los talleres en la penitenciaria. Pude asistir a una presentación que ellas hicieron y después conocí la Unidad 31”. Además, describió que el rodaje del documental fue largo y duró dos años su filmación.
Durante la proyección, quien estuvo presente es María, una de sus protagonistas, quien contó cómo fue esta experiencia para ella: “Yo escribía desde muy chica, luego lo dejé, me casé muy joven, me ocupé de la familia y después, cuando me sucedió esto de estar detenida, empecé a escribir y me sirvió muchísimo. Fue mi cable a tierra, porque ahí uno puede volcar sus emociones, buenas o malas”. A su vez, contó que actualmente continúa escribiendo no solo poesía sino que está incursionando en el periodismo y que escribe para la Revista ELBA, “En los bordes andando”, en la que participan chicas de la Unidad 31 y chicos de la Unidad 28 de Marcos Paz. Además, consiguieron tener una imprenta en la Unidad 31.
María también detalló cómo se vive en la unidad penitenciaria y dijo que “es importante que las mujeres que están privadas de su libertad se puedan expresar, y que se vea que a veces no es como lo muestra la televisión, que en la sociedad pasan cosas que en la cárcel también y que hay mucha gente que quiere recuperarse, que encuentra un espacio, se descubre en el escribir, y que es bueno que esos espacios existan afuera y también ahí adentro”.
Comparto con ustedes una de las poesías de Paco Urondo, que aparece en el documental y que simplifica lo que es pasar los días del otro lado de la reja. “Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”.
Personalmente, al ver las películas y tener la posibilidad de interactuar con los directores y protagonistas, nos permitieron a los presentes pensar y debatir temas a los que, día a día, las mujeres nos enfrentamos. Desde los vínculos de amistad y la familia hasta nuestro lugar en la sociedad, realidades que no sabemos en qué momento de nuestra vida tendremos que enfrentar, realidades quizás diferentes a las que vivimos pero que nos llegan desde otra mirada, eso es lo me llevé de esta edición de Mujeres en Foco. Es un Festival que, seguramente al que vaya, le aseguro que no va a dejar de sorprenderse. Es un espacio a través del cual todos podemos mirar y pensar.