«Porque te quiero abrazar más adelante, me distancio ahora», fue la frase con la que el presidente Martín Vizcarra dio fin a la primera etapa de la cuarentena en Perú y, a su vez, anunciaría el paquete de medidas para las siguientes dos semanas, tras la ampliación de inmovilización hasta el 12 de abril.

Perú se consolida durante la crisis de esta nefasta pandemia mundial como el más preparado para reactivar inmediatamente su economía, pues 2 décadas de disciplina fiscal y austeridad lo llevaron a tener reservas (ahorros) que permiten hoy desembolsar 25.000 millones de dólares equivalentes a 12 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, sin deudas externas ni compromisos ante entidades supranacionales.

Entre las medidas de mayor importancia para afrontar la crisis y mantener el flujo de consumo-gasto se encuentran la dotación de 760 soles (220 dólares) a tres millones de familias en pobreza y extrema pobreza previamente identificadas, así como repartir 213 millones de soles (68 millones de dólares) en los 1.874 distritos de todo el Perú para compra de víveres de primera necesidad.

Una medida que siempre causa polémica es la liberación de aportes provenientes de las famosas AFP, donde el ejecutivo liberó el retiro de 2.000 soles (600 dólares) para quienes no hayan aportado los últimos 6 meses, medida que beneficia a más de 3 millones de peruanos (1,7 millones de peruanos podrán retirar el 100%, pues tienen menos de esa cantidad ahorrada). Sin embargo, el Congreso alista una ley que permitiría un retiro de hasta el 25% con un tope que superaría los 5.000 soles, lo que para algunos es riesgoso y para otros significa el comienzo del fin de este tipo de sistema privado de pensiones.

El gobierno peruano también previó exonerar del descuento por pensión durante los meses de abril y mayo, y dar un préstamo a las entidades prestadoras de servicios privadas (luz y gas natural) con el fín de mantener activos los servicios y los recibos puedan refinanciarse en 12 meses.

Todo este contenedor de medidas fue alabado por portales de economía y cadenas internacionales, a ello se suma que el Riesgo País es el más bajo de la región con 1,93 puntos porcentuales.

Entre las medidas sociales más importantes destaca el llamamiento de 10.000 reservistas bajo el lema “Al Coronavirus no lo vence el país más avanzado sino el pueblo mas unido y disciplinado”, de las 3 últimas promociones de los licenciados de las Fuerzas Armadas quienes hicieron Servicio Voluntario para ayudar en el cuidado y patrullaje de las calles. Se sabe que después del 12 de abril, las Fuerzas Armadas seguirán de servicio por al menos 60 días para controlar los contagios.

La Inmovilización Obligatoria se amplió en todo el Perú dos horas y van desde el 31 de marzo al 12 de abril desde las 6 de la tarde a 5 de la mañana. En regiones como Loreto, La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes, que en la primera etapa demostraron poco compromiso y acatamiento, se amplió la inmovilización de 4 de la tarde a 5 de la mañana.

Por otro lado, el funcionamiento de 900 camas adicionales en el nuevo hospital de Ate (ex Villa Deportiva), la compra de 1,6 millones de pruebas rápidas y 300.000 pruebas moleculares, y la creación de una Brigada Especial Covid con médicos de primer nivel liderada por la exministra de Salud, Pilar Mazzetti, hacen pensar que la recuperación no será tan traumática. Por el contrario, se mantiene el ritmo de consumo, la cadena de pagos, con dinero propio, sin crear más billetes, tan solo con la garantía del tesoro público.

En el sector educativo se dispuso el inicio de clases desde el 6 de abril de manera virtual en colegios y universidades, y desde el 4 de mayo de manera gradual y articulada (sector salud y educación) se irá incorporando al menos al 50% del alumnado presencial en sus diferentes instituciones educativas.

No cabe duda que la pandemia COVID-19 desnudó las falencias de los sistemas económicos, educativos y de salubridad de América Latina, que ahora actúan de manera articulada, en equipo y en gran consenso. ¿Por qué no se hizo antes? Esperemos que la lección esté bien aprendida y, desde ahora, estos pilares para el desarrollo de cualquier nación trabajen no solo para generar mejores ciudadanos y crear oportunidades para los más jóvenes sino también para ofrecerle una feliz y mejor calidad de vida a nuestros ancianos. Se lo merecen.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Jaime William Mostacero Baca.