Ya se encuentra disponible en la plataforma de Netflix la serie documental sobre Jeffrey Epstein, en la que expone décadas de extorsión, poder y una red de prostitución y abuso de menores de edad en Estados Unidos y otras partes del mundo.

Con 4 capítulos que se extienden por aproximadamente 1 hora cada uno, la directora Lisa Bryant muestra su visión desde el primer momento en que denomina a las mujeres que brindan su testimonio como «sobrevivientes» y no como «víctimas», más allá que en alguna ocasión las propias denunciantes se refieren de esta forma hacia sí mismas. Otra impronta de Bryant como directora es que no apela al morbo en detallar las situaciones de violencia y sexo vividas durante años por estas mujeres, sino que pone el foco en la metodología de un hombre tan perverso como poderoso.

Precisamente, «Jeffrey Epstein: Filthy Rich» profundiza sobre la historia del multimillonario y revela el entramado de mentiras e impunidad que se prolongó durante décadas, desde el joven que consiguió un trabajo en Wall Street en base a engaños, pasando por ser el apoderado de Leslie Wexner (magnate de la ropa y dueño, entre otras marcas, de la compañía de ropa interior y lencería Victoria’s Secret), hasta convertirse en una celebridad con contactos íntimos como los presidentes Bill Clinton y Donald Trump, y el Príncipe Andrew, entre otros.

A lo largo de la serie documental se detalla con dolorosa precisión cómo Epstein evadió la prisión con un acuerdo secreto con Alexander Acosta, quien fuera secretario de Trabajo durante la actual administración de Trump. Además, acompañamos la lucha del exjefe policial de West Palm Beach, Michael Reiter, que siguió el caso desde sus inicios e investigó a quien tuviera casas en varios Estados, aviones privados, pisos en New York y hasta un complejo en las Islas Vírgenes. También se explica el modus operandi del pedófilo y la red piramidal que construyó para captar niñas, ponerlas a sus pies y abusar de ellas y hasta de sus amigas y familiares.

Esas niñas hoy son mujeres que no bajaron los brazos en una lucha trunca pero que, de alguna manera, les permitió juntar sus pedazos, salir adelante y demostrar que Epstein y su expareja Ghislaine Maxwell son parte de un círculo tan vasto como poderoso.