El X-57 Maxwell de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA), como se llama el primer avión totalmente eléctrico de la agencia y el primer avión tripulado en dos décadas, se entregó a principios de octubre al Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en Edwards, California, en su configuración MOD II.

El vehículo MOD II del X-57 Maxwell sustituye los motores de combustión tradicionales de un avión básico Tecnam P2006T por motores de crucero eléctricos. La entrega es un hito para el proyecto, ya que permite a los ingenieros de la NASA comenzar a someter a la aeronave a pruebas en tierra, para luego realizar pruebas de vuelo.

Muestras y pruebas

Tom Rigney, gerente del proyecto X-57, señala que “con el avión en nuestra posesión, el equipo X-57 pronto realizará extensas pruebas en tierra del sistema integrado de propulsión eléctrica para garantizar que la aeronave esté en condiciones de aeronavegabilidad. Planeamos compartir rápidamente lecciones valiosas aprendidas en el camino a medida que avanzamos hacia las pruebas de vuelo, ayudando a informar el creciente mercado de aeronaves eléctricas”.

Cero emisión de carbono, máximo rendimiento

El equipo del X-57 está utilizando un “controlador de diseño” como un desafío técnico, para impulsar las lecciones aprendidas y las mejores prácticas. Este controlador de diseño incluye un aumento del 500% en la eficiencia de crucero de alta velocidad, cero emisiones de carbono en vuelo y un recorrido mucho más silencioso para las poblaciones.

A mediados del Siglo XIX se demostró que el dióxido de carbono y otros gases atrapan el calor. Su capacidad para afectar la transferencia de la energía infrarroja a través de la atmósfera es la base científica de muchos instrumentos que puso en vuelo la NASA. No cabe duda de que el aumento de los niveles de los gases de efecto invernadero debe provocar que, como respuesta, la Tierra se caliente, según la National Research Council (NRC) en 2006.

El presidente y CEO de ESAero, Andrew Gibson, encargado de los controles de ajuste del fuselaje en ESAero, que asegura la transición oportuna de la fase Mod II del proyecto a Mod III, se refiere al respecto: “En este tiempo revolucionario, la experiencia y las lecciones aprendidas, desde los primeros requisitos hasta el desarrollo de los estándares actuales, tienen el X-57 allanando el camino. Este hito, junto con la recepción exitosa del ala MOD III probada con carga, permitirá a la NASA, ESAero y al equipo de pequeñas empresas acelerar y liderar el desarrollo de propulsión distribuida de vehículos aéreos eléctricos en las configuraciones MOD III y MOD IV con integración en nuestras instalaciones en San Luis Obispo”.

El objetivo del proyecto X-57 es ayudar a desarrollar estándares de certificación para los mercados emergentes de aviones eléctricos, incluidos los vehículos de movilidad aérea urbana, que también se basan en complejos sistemas de propulsión eléctrica distribuida. La NASA compartirá el diseño centrado en la propulsión eléctrica y el proceso de aeronavegabilidad de la aeronave con los supervisores y la industria, lo que promoverá los enfoques de certificación para las aeronaves que utilizan propulsión eléctrica distribuida.

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