Cintia 1
Cintia Vanesa Días
La licenciada en Ciencias de la Educación, docente, consultora, motivadora, speaker y directora educativa en la Escuela de Formación Humanística Plenitud, Cintia Vanesa Días, nos contó que se define como una enamorada de la teosofía, le encanta escribir, enseñar e inspirar. Y por estos motivos, precisamente charlamos con ella.
Particularmente, fue una experiencia emocionante, ya que la entrevista tuvimos que hacerla mediante Skype donde, cada una con su matecito, compartimos bizcochitos y galletitas en una charla muy amena en la cual surgieron temas interesantes como las emociones madres, que son dos y que, a partir de esas, surgen todas las demás.
¿Qué son las emociones?
La emoción es una fuerza  que nos impele a la acción. Se vincula directamente con el deseo. Existen dos deseos básicos: el de unirnos a un objeto o sujeto que nos causa placer y el deseo de separarnos de un objeto o sujeto que nos causa dolor. Podríamos, entonces, hablar de emociones como atracción y repulsión, como amor y odio.
Todas las emociones que generen un deseo de unirse son derivadas del amor, mientras que todas las que generen deseo de huir, están relacionadas con el odio.
amoryodioEsta definición la dio Bhagavan Dás en su libro “La ciencia de las emociones”, y es una de las definiciones más certeras que conozco. Creo que es una forma simple de definir nuestras emociones y conocernos, saber si estamos actuando basados en emociones que nos destruyen o emociones que nos construyen.
El amor, la ternura, la caridad, son emociones que nos construyen, que nos acercan a otros. Mientras que las emociones que nos destruyen se relacionan con el odio, por ejemplo: la soberbia, la brusquedad y el miedo son emociones que lo que hacen es alejarnos de los sujetos o cosas.
Hablaste de Bhagavan Dás, ¿no fue Goleman quien introdujo el estudio de las emociones en Occidente?
En realidad Goleman lo que hizo fue popularizar el estudio de las emociones en Occidente. Bhagavan Dás publicó su estudio en el 1900, muchísimo tiempo antes.
Goleman lo que hace es incluir cuestiones neurológicas, conductuales, que le dan un tono más Occidental. Obviamente, tiene un gran valor su trabajo, porque puso las emociones en evidencia, las sacó del estado de oscuridad en que las había metido el pensamiento racional. En un punto, revolucionó la forma de ver las emociones y redefinió asuntos relacionados a la forma de comportarnos y vincularnos con otras personas.
El mundo de las emociones es parte de nuestra vida y está bueno reconocerlas, darse cuenta cómo actuamos en relación a ellas, cómo pueden modificar nuestra forma de pensar y cómo, incluso, influyen en nuestra salud.
¿Cómo influyen las emociones en las relaciones humanas?
emociones-5Si hay algo que nos une como seres humanos son las emociones. Se produce algo muy fuerte entre los sujetos cuando se vinculan desde la emoción. Somos seres sociales, pero los vínculos que se generan son más emocionales que mentales.
Si la sociedad tomara consciencia de este aspecto y pudiera relacionarse desde el amor, la solidaridad y la empatía, se generaría una fuerte corriente sinérgica y todo fluiría con más armonía.
¿Las mujeres somos más emocionales que los hombres?
Las mujeres y los hombres tenemos una forma distinta de comprender y relacionarnos dentro del mundo. Las diferencias son reales y se dan desde la constitución misma del cerebro femenino y masculino, biológicamente hablando.
mujerEl cerebro femenino está preparado para la empatía y la captación de los matices emocionales. Lo podés comprobar observando a las niñas que, desde muy pequeñas, aprenden a leer las caras y buscan generar reacciones emocionales en los demás.
Las mujeres priorizan la comunicación emocional sobre otro tipo de comunicaciones.
En nuestra sociedad se ven personas pasivas, que parecen no estar a la altura de las circunstancias a la hora de accionar. ¿Qué opinás al respecto?
Por lo general, lo que vemos en una sociedad son las acciones pero no los corazones. Muchas veces analizamos las acciones como nosotros sentimos en relación a ellas. Vemos que una persona actúa pasivamente ante una situación que para nosotros es indignante y catalogamos a ese sujeto como estúpido, cobarde o que no sabe qué quiere de su vida. Quizás el sujeto se encuentra en shock por la situación, quizás esté especulando o está juntando una furia terrible y no la quiere manifestar porque presiente que si lo hace lo haría de la peor manera. Nosotros vemos las reacciones y juzgamos, pero las reacciones son, en realidad, la punta del iceberg. De ahí que es tan importante el auto-conocernos y saber cuáles son nuestras emociones reales, cuáles están teñidas de especulación, y hacernos siempre una pregunta fundamental: ¿qué nos lleva a accionar de esta manera? Cuando podemos darnos cuenta de esto es cuando podemos hacer un cambio real. Mientras tanto, no juzguemos tan livianamente a los demás.
Enojo¿Por qué la gente esta tan enojada?
Por el desconocimiento que tienen de su propia emoción o porque no han aprendido a expresar la emoción por los canales adecuados. A veces el enojo es ira contenida, a veces es impotencia.
¿Cómo podemos educar la emoción, hay alguna forma?
En principio, debemos aprender a observarnos, detectarla, conocerla, saber qué la dispara, qué la calma, qué la enerva. El autoconocimiento es fundamental, luego viene el autocontrol y, finalmente, la educación de la emoción.
¿Cómo convertimos a la emoción destructiva en constructiva? Dame un tip
Las emociones se alimentan de la energía que uno les da, por ejemplo: si soy temeroso, esa emoción termina por destruir mis relaciones humanas, mis relaciones de pareja. Soy temeroso y no acciono, pierdo los trabajos, pierdo las oportunidades, porque mi tendencia es quedarme paralizado.
Si quiero dejar de lado el miedo tengo que centrar mi energía en su contraparte positiva, en este caso el valor.
La gente tiende a pensar en negativo cuando quiere sacarse una emoción de encima, piensa cosas como “no tengo que ser temeroso”. Pero les tiro un tip muy valioso: en el inconsciente  la palabra “no” no existe. Así que cuando uno guarda frases como “no tengo que ser temeroso”, en realidad está repitiéndose: “tengo que ser temeroso”.
felicidad
Para convertir una emoción destructiva en una constructiva debemos pensar en el opuesto positivo de lo que nos queremos librar. Esto es lo que se llama pensar en positivo y vincularse con el aspecto luminoso que tenemos.
Otro tip muy valioso es comenzar con pequeñas acciones, plantearme pequeños objetivos cotidianos. Las batallas más grandes se ganan con pequeñas acciones. Tengo que poner la energía en eso que quiero alcanzar, no en eso que quiero dejar. De esta manera, el temor deja de existir, sin lucha.
¿Qué nos recomendás a quienes queremos vivir más felices?
Prestar atención a las pequeñas acciones cotidianas, porque es allí donde podemos hacer un cambio.
Lo más maravilloso es que estas transmutaciones producen un efecto contagio en el tejido social. Basta que una persona encuentre su eje para que su entorno comience a ponerse en sintonía. Así, poco a poco, se va generando una corriente de positivismo y alegría que nos hace la vida más feliz.
Hay un precepto muy simple y sencillo: “No hagamos nada que nuestra mente y corazón no estén de acuerdo”. A su vez, este es un principio muy profundo, porque si uno es sincero consigo mismo el corazón es el que va a ir marcando hacia dónde tenemos que ir. Pascal decía: “El corazón tiene sus razones que la razón no entiende”, pero también es cierto que un corazón sin inteligencia puede ser muy estúpido y la inteligencia sin corazón es bastante cruel. Encontrar el justo medio es la razón de ser de la vida y la fuente de la felicidad.
Libros recomendados
libro“La ciencia de las emociones” de Bhagavan Dás.
“La psicología del autoengaño” de Daniel Goleman.
“La civilización empática” de Jeremy Rifkin.
“El cerebro femenino” y “El cerebro masculino” de Louann Brizendine.
“Viva la diferencia” de Pilar Sordo.

Deja una respuesta