Luego de la noticia de que el primer ministro Stefan Löfven dimitiera en su cargo y dejara acéfalo el Poder Ejecutivo, Magdalena Andersson se convirtió en la primera mujer en la historia de Suecia en asumir la máxima autoridad en el país nórdico, otro suceso supera ambas novedades: la primera ministra duró menos de ocho horas en el puesto.

La mandataria socialdemócrata, perteneciente al Partido Verde, renunció inmediatamente este miércoles tras la disolución de la alianza en el Parlamento y desaprobación del presupuesto presentado por su gobierno. «Le pedí a Andreas Norlen, presidente del Parlamento, que me relevaran de mis deberes como primera ministra», porque, «según la práctica constitucional, un gobierno de coalición debe dimitir cuando sale un partido. No quiero dirigir un gobierno del que se cuestione su legitimidad. Por eso he presentado mi dimisión», explicó Andersson luego de tomada la decisión.

De todas maneras, existe la posibilidad de una nueva elección que la coloque nuevamente en el cargo de primera ministra, ya que, de efectuarse una reelección, su organización sumaría el apoyo del Partido del Centro, que lidera Annie Loof, y también de la Izquierda, que se manifestaron a favor del reintento por establecer una coalición en el gobierno. «El Partido del Centro le abrirá la puerta a ella para que sea primera ministra. Nos queremos asegurar, de nuevo, de que Suecia tenga un gobierno que no dependa de los Demócratas Suecos», afirmó Loof contra la agrupación que en reiteradas oportunidades se manifestó en contra de inmigrantes.