En el marco de Latidoamérica y su columna Clínica Migrante, se abrió el consultorio dedicado a la salud mental de personas migrantes y refugiadas. En esta oportunidad, el espacio contó con la participación del licenciado en Psicología y máster en Psicoanálisis Marco Ánex Castillo, profesional chileno con 14 años de residencia en Argentina y experiencia específica en atención a población migrante y refugiada.
Durante la entrevista, el profesional explicó que su interés en la temática surgió a partir de su trabajo con personas afectadas por conflictos armados y crisis internacionales. «Empecé a preguntarme qué dispositivos de salud mental están pensados específicamente para personas migrantes y refugiadas», señaló. Y agregó: «Ahora me parece que hay que hacer algo mucho más específico en personas refugiadas, porque tienen un padecimiento distinto, hay una dificultad mayor ahí».
Atención específica y dispositivos comunitarios
Marco Anex coordina un espacio psicosocial que brinda atención comunitaria en el Servicio Jesuita a Migrantes, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se ofrece acompañamiento presencial, gratuito y con cupos limitados. «Son ocho sesiones, es más estricto por ser comunitario; si faltás se cierra el servicio y es exclusivamente presencial», explicó. La atención abarca infancias desde los cinco años, adolescencias, adultos y personas mayores. «Me gusta agregar vejez, porque hay una población migrante de 60 o 65 años para arriba que también tiene un padecimiento bastante específico», afirmó.
Para solicitar turno en el Servicio Jesuita a Migrantes se debe escribir al (11) 5028-6695, completar un formulario y aguardar la asignación según disponibilidad.
En paralelo, Marco dirige una red de profesionales que atienden de manera particular bajo el nombre Clínica Migrante. «La primera derivación no tiene costo. Dependiendo del perfil tratamos de hacer un match con otros profesionales», explicó. El contacto puede realizarse al teléfono (11) 3352-7994 o a través de Instagram en @clinica.migrante.
Diferencias entre migración y refugio
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la diferenciación entre el proceso migratorio y la condición de refugio. «En migración muchas veces lo que se trabaja es duelo. Pero no siempre es duelo: también puede haber proyectos de vida y posibilidades nuevas», sostuvo.
En cambio, señaló que en personas refugiadas el impacto psíquico suele ser mayor: «Hay personas que si vuelven a su país su vida peligra. Y eso ya tiene una enorme dificultad porque aparece mucho más el desarraigo. Yo no quise emigrar, tuve que emigrar».
Además, describió situaciones frecuentes en consulta, como la dificultad de integración o la imposibilidad de proyectar a largo plazo. «He encontrado personas que llevan diez años acá y todavía tienen la maleta armada», relató. «O que no se compran un libro porque piensan que se van a volver».
También mencionó que en los primeros años es habitual el discurso comparativo: «En mi país la comida es así, la fruta es más rica. En la medida en que uno se integra, ese discurso cambia».
Señales de alerta y urgencias en salud mental
Durante la entrevista, el especialista remarcó la importancia de reconocer situaciones de urgencia. «Hay urgencias en salud mental y, independientemente de que tengas DNI o no tengas DNI, te tienen que atender», afirmó.
Entre los casos que requieren atención inmediata enumeró ataques de pánico, ataques de angustia, alucinaciones, ideación o planificación suicida. «Con el suicidio hay que hablarlo directamente. Si sé de un amigo que está pensando en eso, ojalá pueda acompañarlo a la guardia», dice Marco.
Además, recomendó que cada persona conozca cuál es el servicio de urgencia más cercano a su domicilio. «Lo primero que tengo que saber es dónde está mi guardia», subrayó.
Si bien reconoció que el acceso a tratamientos prolongados se volvió más complejo por la alta demanda y restricciones administrativas, sostuvo que en casos graves los hospitales públicos continúan tomando intervenciones y derivaciones.
El impacto emocional del proceso de asilo
Durante la entrevista, también abordó el impacto psicológico de las entrevistas de refugio. «Es un discurso más jurídico, que busca cuestiones objetivas. Las preguntas indagan mucho en la persona», explicó. «El hecho de hablar de estas situaciones reactiva experiencias traumáticas muchas veces no elaboradas».
Ante este escenario, recomendó que las personas puedan contar con acompañamiento psicológico previo y posterior a la entrevista, y aplicar herramientas de regulación emocional: técnicas de respiración diafragmática, sostener un objeto, beber agua o estar acompañadas.
Sobre los ataques de pánico, aclaró: «La gente no se va a morir por un ataque de pánico, pero la sensación es tan angustiante que uno puede sentir que se va a morir. Es un momento, va a pasar».
Confidencialidad y derecho a la atención
El profesional destacó la importancia de la confidencialidad en los tratamientos psicológicos, especialmente para personas refugiadas que pueden temer consecuencias legales. «El trabajo con un profesional de salud mental es confidencial. Es parte del contrato que uno establece desde la primera sesión», afirmó.
Asimismo, reflexionó sobre una percepción frecuente en población latinoamericana: «Ese sentimiento de sentir que no merezco esto porque ya me están haciendo un favor estando acá es muy latinoamericano. A un europeo no le pasa eso».
El consultorio de salud mental de Clínica Migrante en Latidoamérica reafirma así su objetivo de poner en agenda la atención psicológica como un derecho fundamental, especialmente en contextos de migración y refugio, donde los procesos de duelo, trauma y reconstrucción de proyecto de vida requieren acompañamiento profesional específico.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.