Si tenemos que ejercitar la memoria y recordar los conflictos de los últimos tiempos, veremos que un actor se repite varias veces. Podemos dar el ejemplo de Liam Neeson, que figura en muchas películas con nombres conocidos en los que interpreta roles similares. Nuestro actor repetido es Estados Unidos y, esta vez, comienza a presionar a una de las naciones, tal vez la más “odiada” en los papeles como el principal eje del mal: la República Islámica de Irán.

Luego de la fallida victoria en Siria e Irak se avecina, por lo menos en teoría, un conflicto de los más temibles en el Golfo Pérsico. Estados Unidos presiona a Irán por su lejanía de solucionar el tratado nuclear que llevan adelante junto a países aliados. En los últimos días se conocieron amenazas de un lado y otro sobre el tema en cuestión y este es el enriquecimiento de uranio. Según unos para armar armas nucleares (Estados Unidos y sus aliados) y otros para obtener mejoras en la energía (según Irán y algunos socios comerciales).

Detodas formas, la mayoría de los movimientos se dieron en la última semana en relación a las tropas navales de las fuerzas armadas estadounidenses con la llegada de un portaaviones, el “Abraham Lincoln”, varios destructores B52, plataformas de misiles Patriot y mas de 100.000 soldados que realizan tareas, según comunicaron desde el Ministerio de Defensa de los Estados Unidos.

El Gobierno de Irán también tomó distancia del tratado nuclear y las presiones que se ejercen sobre su país se incrementaron. La Casa Blanca está decidida a presionar sobre el nuevo método de derrocar gobiernos que violen las reglas y, por eso, provocaron más sanciones sobre Irán y presiones económicas con el fin de generar un sofocamiento sobre el Estado persa.

Por su parte, Donald Trump desestimó el envío de más tropas a la región, aunque “si quisiera hacerlo, enviaríamos más de 120 mil soldados”, tal como expresó ante el movimiento de su milicia. Asimismo, los informes de los generales iraníes registraron movimientos de la flota estadounidense en la región, a lo que las fuerzas militares de la guardia imperial iraní están preparadas ante un eventual ataque.

Ante las presiones cotidianas que se reciben, Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, un canal estratégico y esencial para el transporte de petróleo con más de 1.200 kilómetros de extensión. Todo esto se da entre idas y vueltas de un lado y otro, Irán se alejó de los acuerdos por el pacto nuclear de 2015 y, por eso, los países aliados comenzaron a presionar sobre el gobierno islámico.

A esto hay que sumarle que España retiró su tropa naval de la alianza de ataque que posee Estados Unidos y esto generó un entredicho entre ambas naciones, ya que no hubo comunicados oficiales ni actos diplomáticos y esto produjo, según los portavoces oficiales de ambos Estados, un malestar entre los ministerios de relaciones exteriores de ambos países.

El clima hostil y de guerra va girando por Medio Oriente de norte a oeste y de oeste a sureste, desde Afganistán a Irak y luego a Siria, y de ahí al conflicto entre Arabia Saudita y Yemen… y ahora Irán. La humanidad se preocupa por el uranio que produce la República Islámica de Irán pero los mismos que condenan dicho acuerdo son los que más armas de destrucción masiva poseen. Son las paradojas de la historia mundial. Los próximos movimientos de Estados Unidos con respecto a Irán serán claves en esta disputa. Estimamos que podría no haber conflicto bélico porque la nueva táctica es ejercer presión económica.

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