Estamos en una época del año en la que se empiezan a hacer presente los primero fríos. Atrás quedó el verano para transitar el otoño. Por eso, compartimos algunos consejos para mejorar el sistema inmunológico y evitar que te resfríes.

Beber agua

Hacerlo ayuda a que nuestra piel se mantenga en condiciones y, por supuesto, para mejorar nuestra salud en general. Mantener una correcta hidratación ayuda a eliminar las bacterias de manera más eficaz y, si ya es demasiado tarde y sos víctima del resfriado, beber mucha agua al menos te hará más llevadera la congestión nasal.

Mejorar aún más tus niveles de hidratación

El agua es la mejor bebida para mantenerse hidratado, pero también podés conseguirlo con alimentos que contengan electrolitos y carbohidratos complejos, que hacen que tu cuerpo absorba mejor los líquidos que ingieras. En este grupo de alimentos se encuentran, por ejemplo, el apio, los caldos, las frutas y las verduras.

Dormir lo suficiente

No dormir las horas suficientes puede reducir tu respuesta inmune porque no le estás dando a tu cuerpo el descanso que necesita para luchar contra todos los gérmenes que nos rodean.

No excederse con el alcohol

El alcohol puede tener un efecto dominó sobre otros aspectos que afectan a tu salud, como dormir peor, ingerir alimentos que no son los más adecuados, hacer menos ejercicio y una mayor deshidratación, todo lo cual puede afectar negativamente a tu sistema inmunológico.

Lavarse las manos más a menudo

Lavarse las manos con agua y jabón ayuda a prevenir infecciones. Pensá, por ejemplo, en todas las superficies llenas de gérmenes y virus que tocás al cabo del día: botones de ascensor, mesas, picaportes de puertas, billetes y muchas cosas más.

No tocarse la cara

Lo cierto es que nos tocamos la cara más de lo que pensamos (apoyamos nuestras manos sobre la mejilla, nos frotamos los ojos, tocamos la nariz). Aunque nos lavemos las manos con cierta frecuencia, sigue habiendo muchas posibilidades de que los gérmenes se acumulen en nuestras manos y que pasen al cuerpo a través de los ojos, la nariz y la boca.

Vacunarse contra la gripe

La vacuna antigripal se considera la mejor manera de protegernos contra la gripe, según los facultativos. Además, contribuirás a que aquellos que no pueden vacunarse (bebés y personas con sistemas inmunitarios débiles) estén también más protegidos.

Prestar atención al estomago

Los investigadores señalan que el buen estado del sistema inmunológico tiene mucho que ver con las condiciones en que se encuentre nuestro tracto gastrointestinal. Las células que recubren el intestino son las responsables de producir los anticuerpos que combaten las bacterias y los virus. Se puede mejorar la salud intestinal, reduciendo el estrés, haciendo más ejercicio, comiendo más verduras y alimentos ricos en probióticos como el yogur.

Hacer más ejercicio

El ejercicio mejora la forma en la que nuestro sistema inmunológico combate las infecciones. La actividad física ayuda a eliminar las bacterias de los pulmones y también contribuye a elevar la temperatura del cuerpo, un proceso que puede prevenir la proliferación de bacterias.

Cuidarse las manos con crema hidratante

Cuidá tu piel y disfrutarás de una mejor salud. La piel está constantemente en contacto con las bacterias, lo que puede afectar directamente al sistema inmune. La piel es la primera barrera de defensa contra los gérmenes y cuando se deshidrata es muy fácil que se produzcan cortes o pequeñas heridas por las que estos gérmenes pueden penetrar.

Controlar el consumo de cafeína

Al igual que el alcohol, un exceso de cafeína puede tener un efecto dominó en tu salud, haciéndote más susceptible a los resfríos y gripe. Un estudio reciente del Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC) hizo hincapié en el hecho de que tomar más de 400 miligramos al día puede afectar el sistema nervioso central, al sistema gastrointestinal y a la calidad del sueño. Puede, incluso, aumentar la sensación de ansiedad, otro gran problema para nuestra salud en general.

Consumir frutos rojos

Los frutos rojos son una buena opción para los meses en que resfríos y gripes hacen estragos, ya que son ricos en antioxidantes y cuentan con propiedades anti inflamatorias.

No excederse con el azúcar

Los dulces pueden robar al organismo importantes nutrientes como la vitamina B, el zinc, el cromo y el manganeso, todos ellos muy necesarios para el perfecto funcionamiento del mismo. Por lo tanto, cuanta menor cantidad de ellos dispongamos, más riesgo tendremos de caer en las redes de resfríos y gripes.

Tomar sol (aunque sea en forma de pastillas)

La vitamina D está vinculada con el buen estado del sistema inmunológico y con una menor susceptibilidad a las infecciones. Podés conseguir una buena dosis diaria al estar algunos minutos bajo el sol o incorporarla con suplementos.

Tomar antibióticos solo cuando sea necesario

Los investigadores dedujeron que los medicamentos debilitan el sistema inmune e incluso hacen que posteriores tratamientos sean menos eficaces. Tomá antibióticos solo si es necesario y, si no tenés otra opción, llevá una vida más sana y vigilá un posible descenso de la respuesta inmune de tu organismo.

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