Hace aproximadamente una semana generaban gran revuelo las recomendaciones del Ministerio de Salud respecto al sexting, sexo virtual y masturbación, entre otras prácticas, a fines de respetar la distancia social. Por supuesto, hubo una reacción inmediata a través de memes, criticas, consultas y publicaciones referentes al tema, que continúan presentes.

Debido a que la temática está instalada y hay mucha demanda de información, consideré oportuno contar con una palabra autorizada al respecto. En esta nota dialogamos con la psicóloga Clarisa Chiachiarelli sobre los beneficios y riesgos del sexo virtual, su relación con los parámetros de belleza, el autoplacer, sexo en adultos mayores y mucho más.

Nuestra entrevistada es psicóloga, egresada hace diez años de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y forma parte de la Clínica de la Sexualidad (en Instagram: @clisexok). Dicho espacio tiene el propósito de abordar la atención psicológica y sexológica con perspectiva de género. En relación al objetivo de Clisex, Clarisa nos comenta: «En la carrera contamos con una sola materia de estudios de género que, además, es optativa. Con las compañeras el acento está puesto en reivindicar el derecho de poder contar la historia de las mujeres y de las disidencias, eso es darnos voz. Romper con la gran cantidad de información sobre psicología que se presentó desde la perspectiva masculina».

En mi caso, creo que nunca había escuchado hablar a un funcionario sobre sexo en un medio de comunicación…

¿Qué te parecieron las declaraciones de José Barletta?

“Fue bastante llamativo, si no fue la primera vez, creo que fueron muy pocas las veces que se habló de sexualidad en los medios, de una forma en que se le quita el foco de atención a la genitalidad, que es la gran estrella de la sexualidad. Es interesante desde una mirada institucionalizada, de un representante de la salud y parte del modelo hegemónico, que se pueda hablar de una sexualidad que no es la que normalmente se legitimó, por medios virtuales o por medio de la palabra», responde Clarisa Chiachiarelli.

¿Qué pensás en relación a las burlas sobre estas declaraciones?

«Bueno, la verdad es que no culpo a los haters, no cuentan con mi simpatía ni los avalo, pero si no tuvieron educación sexual en su vida… hay un discurso bastante instalado en la sociedad de que tener sexo tiene que ver con los cuerpos, la genitalidad. Entonces, probablemente sus chistes estén basados en la creencia de que no existe el sexo sin penetración», comenta.

Me genera un poco de inquietud saber hasta qué punto las declaraciones del Ministerio de Salud sobre el sexo virtual fueron realmente genuinas y no parte de un discurso “para la hinchada”, orientado a generar adhesión en parte de la sociedad.

En relación a este interrogante, Chiachiarelli señala: «Por lo que vi me pareció que era una medida que les nacía, no sé hasta dónde es genuino, pero creo que en el horizonte del Ministerio de Salud está la idea de que no haya contacto, entonces las medidas se van a orientar hacia eso. Desconozco cuánto sepan pero lo nombraron, lo instalaron. De hecho, nosotras recibimos muchos comentarios acerca de cómo se hace, cómo se puede tener un encuentro virtual».

¿Cuáles fueron las consultas más frecuentes?

«Más que nada nos preguntaron sobre qué es la práctica del sexting y sexo virtual y también sobre el cómo se realiza. De hecho, subimos ejemplos a las redes acerca de lo que es el sexting, no se lo llegó a reconocer con ese nombre, es una palabra en inglés y tal vez muchas personas lo tienen más presente como ‘conversaciones subidas de tono’ o un intercambio ‘kinky’. Básicamente, recopilamos información, compartimos un manual que me pareció el más completo que da una serie de tips para manejar esta información, fue publicado por una página llamada Asuntos del Sur» agrega.

Entonces, para dejarlo en claro, ¿qué es el sexting y el sexo virtual?

«El sexting lo podemos definir como un vinculo a través de la palabra, erotizarse a través de lo dicho, la palabra expresada, describir el contenido sexual deseado, la fantasía. Es probable que en cualquier situación de levante hayamos tenido sexting. Puedo decir una palabra y evocar un montón de imágenes en mi cabeza, puedo decir ‘lamer’ y el chat se prendió fuego.»

«La idea de esta práctica es explorar lo verbal, qué puedo decir, qué me gustaría que suceda, lo que me erotiza. Me parece súper positiva esta instancia de ‘no me queda otra que sextear’ para poner en palabras, muchas veces en el encuentro de persona a persona no sucede. Entonces, generalmente sucede que el sexting se busca llevar a una versión más materializada por qué hasta el momento estoy en la red semántica de lo que quiero evocar, pero también está bueno cuando sumo más sentidos, ahí es cuando se sube una foto, vídeo o un audio. Esto es lo que parece que preocupa más, la difusión de ese contenido», expresa.

¿Cuáles son los riesgos de estas prácticas?

«El sexting no está libre de violencias que surgen por las diferencias de género, más que nada se realizaron manuales por los riesgos. Estos son variados pero todos están vinculados a las violencias digitales, en tal caso hay parámetros y protocolos para realizar denuncias. Por ejemplo, hace poco surgió una situación con un youtuber llamado Yao Cabrera que, en un vivo con una chica trans, con un ida y vuelta de una escalada terrible termina exponiendo fotos al estilo porno venganza. Teniendo en cuenta que no es inocente el manejo de información de parte de varones a mujeres, hay diferentes medidas para contemplar estos temas. A mí el que más me gustó fue borrar marcas que sean identificables o poner marcas de agua para rastrear si se filtra la imagen», responde.

Hasta que hice todo eso, se me fue el interés

“Claro, es muy elaborado, se pierde la espontaneidad del momento. Además estamos atravesados por constructos sobre cómo debe ser nuestra imagen, cuál es la belleza deseable, incluso, hay personas dando datos sobre cómo sacarte la mejor foto», agrega Clarisa.

Exacto, vinculándolo con lo que decís…

¿Qué sucede con la autoestima de las mujeres ante la exposición de la intimidad?

«Hay un parámetro básico, contar con satisfacción y consenso mutuo, si no existe eso ya hay un desequilibrio de poder, desde el momento en que hago algo sin quererlo. Al romper el espacio privado, saliendo de lugares donde manejo cierta seguridad y abrirse a una virtualidad que es accesible a varias personas, está la potencialidad de que se filtren las imágenes, por ejemplo, a través del hackeo. A la potencialidad de que se filtre, se suman los estándares de belleza que manejo día a día, lo cual le suma una enorme presión. Entendemos que no todo puede ser planificado pero sí lo básico que sería el consenso», afirma.

Sobre el consenso, ¿cuál es la forma más recomendable de ser clara sobre todo si no conozco a la otra persona?

«A ver, quizás lo esperable es que el sexo virtual se pueda dar con alguien conocido, pero bueno, si no lo es, las primeras pautas serían ser claros con lo que quiero ver y lo que no quiero ver. Es fundamental preguntar si te gusta o no te gusta, si querés, si te sentís cómoda. Son preguntas deseables de escuchar, nos hacen sentir seguras y cuidadas. También puede suceder que conozca a alguien y considerarla confiable pero que esta persona tenga gestos abusivos, se puede dar incluso fuera del sexo virtual», responde.

¿Se puede considerar infidelidad el sexo virtual o sexting con alguien que no es tu pareja?

«Habría que revisar qué significa la fidelidad para esa pareja. Normalmente definimos como que el engaño tiene que ver con un encuentro cuerpo a cuerpo. Dejando de lado la cuarentena, supongamos que mi pareja chatea con otra persona y esa conversación sube de tono, yo me sentiría engañada porque está teniendo una charla no convencional, que requiere la sexualización de la palabra y el intercambio, donde probablemente se pongan en juego deseos y fantasías, tiene que ver con una relación sexual mediada por la palabra. Me atrevo a decir que las parejas hablarán respecto a lo que es la fidelidad, hay que pensarlo en cada vinculo, si se habilitan este tipo de contactos sin que esté lo físico, por ejemplo. Son pactos que se establecen, si tienen que ver con la sinceridad y te oculto que hablo con otra persona, estoy rompiéndolo» expresa.

¿Qué sucede con el sexo virtual en adultos mayores?

Además, ¿cómo pueden resguardar su intimidad ante el problema de no saber utilizar las nuevas tecnologías?

«Primero hay que aclarar que los adultos mayores gozan de una sexualidad bastante típica, hay estudios que muestran que los mayores de 60 años tienen más sexo que adolescentes. Por medio de la virtualidad, creo que el primer obstáculo tiene que ver con el uso de estos medios, hay un primer paso que tiene que ver con aprender cómo se utilizan. Según estudios de la sexualidad de adultos mayores, se encontró que pueden llegar a orgasmos por medio de conversaciones, caricias, contactos de cuerpos, así que es probable que el sexteo ya exista sin que lo llamen de esa forma, y no se si para elles sea una preocupación que se publiquen. Lo que recomiendo es que si hay interés en cuidar esa información, primero que sepan que la computadora y el celular son hackeables y que si les interesa protegerla, deben aprender (como cualquier persona) a utilizar aplicaciones seguras con medidas de autoprotección», señala.

Para finalizar, en la ya mencionada conferencia de prensa del Ministerio de Salud también se recomendó el uso de juguetes sexuales y la masturbación, lo cual me lleva a preguntarte: ¿cuáles son los beneficios? ¿Por qué la masturbación femenina está tan poco naturalizada?

«El uso de juguetes sexuales y la masturbación son prácticas súper aprobadas, recomendadas, sugeridas. La exploración del cuerpo, del placer, los gustos, son prácticas que normalmente recomendaríamos. Ahora, en esta época en que no se puede contar con el contacto se recomiendan en detrimento de lo que es estar en contacto cuerpo a cuerpo. En las mujeres no está naturalizado pero de a poquito se va ganando terreno. Tiene que ver con prácticas de búsqueda de placer. Desde Clisex buscamos y activamos todo lo que tenga que ver con vínculos y practicas placenteras, tiene que ver con reducir la tensión, el estrés, conectarte con tu cuerpo, proveerte satisfacción, sobretodo en este momento en el que estamos conectadas y desconectadas del mundo, recibimos mucha información pero a la vez estamos aislados. Quizás mujeres de más de treinta no recibimos información-sobre la autosatisfacción ni fuimos habilitadas a explorar nuestro cuerpo con todas las posibilidades, y digo tampoco tiene que ver con la penetración, puede ser hasta con caricias en el codo, cada una encontrará la zona que más la erotiza. Nosotras militamos el autoplacer y creo que las jóvenes están en esa, ni lo cuestionan», finaliza Clarisa Chiachiarelli.