Muy probablemente, en diciembre del 2013 hayas sufrido alguno de los cortes de electricidad que afectaron al área metropolitana en la ola de extremo calor que asoló la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, con el verano acercándose, estarás expectante y con preocupaciones sobre qué puede pasar en este 2014.
Las culpas por la responsabilidad de los cortes iban de un lado al otro: las empresas eléctricas, las generadoras o las distribuidoras. Pero claro, eso no impide que uno se vea perjudicado por la falta de servicio.
Al respecto, la Auditoría General de la Nación (AGN) presentó un informe en el que cuestiona la tarea del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y señala que no fue efectivo para controlar el desempeño de las empresas distribuidoras en el área metropolitana tanto Edenor como Edesur. También menciona que, pese al incumplimiento de los planes de inversión y de obras, nunca se las sancionó.
El trabajo de la AGN cobra fuerza, ya que tras los desperfectos e interrupciones del servicio de diciembre pasado, el juez federal Luis Rodríguez ordenó investigar los trabajos que las compañías hicieron desde el 2003. El organismo dedicó su trabajo a «verificar el control que realizó el ENRE sobre los proyectos y la gestión de activos críticos de ambas empresas durante el 2011, 2012 y primer trimestre de 2013».
Como entidad auditora de los planes de inversión de las empresas eléctricas se contrató a la Universidad de San Martín (UNSaM) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para controlar a Edenor y Edesur, respectivamente.
El informe menciona que el ENRE suscribió un convenio con la Universidad de La Matanza (UNLaM) para «desarrollar un sistema para controlar la gestión que ambas distribuidoras realizan sobre sus activos críticos».
En este último punto la AGN señaló que «pese a que las firmas licenciatarias demoraron en entregar la información, no hay constancia de que el ENRE las haya sancionado ni iniciado actuación alguna». Además, indica que el pago a la UNLaM se hacía sin esperar el visto bueno por parte del organismo sobre la documentación presentada por las empresas.
Por otra parte, el ente de control precisó que «el ENRE debía intervenir activamente en los planes de Edenor y Edesur, pero que no cumplió con ese objetivo». También indicó que «no les exige información completa y uniforme de las inversiones realizadas, lo que impide a posterior realizar comparaciones y determinar los montos ejecutados».
La consecuencia de esto, según la AGN, es que se ponía en riego «la prestación eléctrica», pero ante la falta «un marco normativo actualizado y adecuado no pudo ejercer en forma completa su función de regulador». Tampoco efectuó de forma adecuada el control del avance físico de las obras, «ya que deberían hacerse de manera conjunta con los trabajos», pero se realizó «con una demora de seis meses en 2011 y no se detectó ninguna presentación para el año 2012».
A todo esto, la AGN agrega «el desconocimiento acerca de la calidad técnica de las obras realizadas por las distribuidoras en cumplimiento del plan de inversiones pactado», ya que «los informes presentados por las universidades no tienen ese dato».
La conclusión por parte del organismo de control es que el ENRE «no fue efectivo a la hora de mantener y mejorar el desempeño de Edenor y Edesur» y que ni en 2011 y 2012 «sancionó a las empresas pese a haber detectado incumplimientos en los planes de inversión».