El año pasado, el DOC Buenos Aires tenía una sección titulada «Dispositivos de resistencia», donde se presentaban trabajos de carácter fuertemente experimental. Este año se podría decir que el DOC es, en sí mismo, el dispositivo de resistencia. En esta nota vamos a mencionar dos películas presentadas en el marco de la 20° edición que llaman a una reflexión verdaderamente transformadora: «El triunfo de Sodoma» y «La refutación de Troya».

El triunfo de Sodoma

De Goyo Anchou. Comienza con una placa naranja que advierte en letras verdes muy llamativas: «La siguiente obra tiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de les espectadoris». Dividida en numerosos capítulos, la irreverente película destila su bronca sobre el famoso patriarcado y propone una demolición social absoluta como la única posibilidad de construir algo cimentado en amor. La composición de imágenes superpuestas es acompañada de discursos que convocan a la insurrección, agresiva, sexual, revolucionaria.

La refutación de Troya

De Gustavo Galuppo y Carolina Rimini. Esta película funciona como un collage de apuntes audiovisuales que son una gran crítica a los sistemas de representación del cine. Imágenes de películas se encadenan y dos voces en off acusan que antes del cine existen la vocación de dominio y apropiación, y deducen que por ende las figuras de héroes y monstruos son un producto ideológico que debería preocuparnos.

Ambas películas reflexionan sobre la violencia y el camino hacia el amor pleno, mientras la primera entiende la violencia feminista como la defensa propia y la alienta para «quebrar el hueso», la segunda reflexiona y desanda la violencia de las imágenes para entender el lugar desde el cual se posicionó al monstruo de la otredad y desde dónde empezar a crear un cine diferente. Ambas son posibles dispositivos de resistencia que se plantan a la contemporaneidad, son esas películas que se suelen llamar urgentes.