Si de mitos y leyendas se trata, él va detrás iluminando con su linterna para sacarlos a la luz y que todos conozcan. Hablamos del escritor y guionista Guillermo Barrantes, con quien conversamos sobre el origen de Halloween y otras leyendas urbanas de la ciudad y el conurbano bonaerense.

Al introducirnos en cómo nace la celebración de Halloween, Barrantes menciona que «la historia se remonta a los antiguos celtas y más allá también. Hay pueblos antiguos de América que ya hablan de un portal, de una noche en particular en la cual un mundo se comunica con el otro. Los celtas toman esta inquietud que muchos pueblos tenían en relación a la noche (el comienzo de las noches más largas con la llegada del otoño), era el momento de cosechar todos los sembrados para pasar el invierno. Para ellos la noche de samaín, aseguraban que había una lucha en el cielo entre dos deidades: una del verano y otra del invierno, y cuando entraba la del invierno y se retiraba la deidad del verano se abría la puerta. Las entidades aprovechaban a los muertos para pasar. Esto significaba que estas entidades malignas por una noche reinaban sobre la tierra”, explica Guillermo, quien aclara que era una festividad porque “dentro de esas entidades estaban los muertos que habían pasado a mejor vida, entonces, en las mesas de las cenas del 31 de octubre les dejaban un lugar y, como sabían que estas entidades malignas podían aprovechar y pasar a traer desgracias, les dejaban cosas: dulces en la ventana para que no pasaran y que se conformaran con eso, también dejaban faroles -hoy devenidos en calabazas- con velas que ahuyentaban los malos espíritus”.

En relación a la mitología urbana porteña, Barrantes nos relata el mito del árbol de las brujas, que forma parte de su saga “Buenos Aires es leyenda 4”. “Enfrente de la plaza Rodríguez Peña, justo en la esquina de Paraguay y Rodriguez Peña, hay un ombú, está rodeado con una cerca, que el mito dice que es para proteger más a los humanos que al árbol. En esa esquina había una salamanca (lugar donde se juntaban las brujas para hacer hechicería), la plaza era parte de un bosquecito y este ombú era el custodio de la salamanca, y algo de toda esa magia negra le quedó impregnada. El mito dice que si pasás por la sombra de ese ombú, la gente se pelea más seguido, la gente lo evita y cruza de vereda” y agrega que “una de las evidencias nos lleva hasta la galería Bond Street, se cuenta que en uno de estos locales de tatuajes un muchacho se enamoró de una supuesta clienta y le sacó una foto, esa foto está todavía y, si uno la ve bien, no solamente está esta muchacha, si vemos el reflejo de la muchacha en el cristal de la vidriera vemos quién era realmente esta: una anciana aterradora”, ya que el mito asegura que estas brujas se le presentan a los hombres como las mujeres más hermosas para apresarlos y llevarlos, quien sabe dónde”, afirma el autor de la saga «Buenos Aires es leyenda».

Al momento de continuar narrando mitos, Guillermo tiene un centenar de ellos. Algunos de los más populares son el ángel de la muerte del Hospital Rivadavia, el taxista del cementerio de la Chacarita, el árbol de cristal del Parque Pereyra Iraola o la azafata fantasma. Pero en una de las más apasionantes, el escenario se muda al límite entre los barrios de Palermo y Belgrano: “En Olleros y Luis María Ocampo, en esa esquina hay un portón que es centenario, da a lo que hay en esa manzana que es la Embajada de Alemania. Lo que interesa de ese mito es que los jardines de la embajada están embrujados, hay una parte del jardín que no está tan cuidado y los jardineros no quieren ir, la gente dice que en ese sector les llegan voces, los llaman por el nombre. En esa manzana había un castillo medieval de los Tornquist (un castillo con una muerte, que fue demolido y sus ruinas estaban embrujadas), esto estuvo antes de la embajada, pero la clave está enfrente de la embajada, en la iglesia de San Benito (el santo que más combatió al mal). Allá por los años 30, esta iglesia fue la única habilitada por el Vaticano en Buenos Aires para realizar exorcismos, entonces se asegura que no son fantasmas los que habitan la embajada sino que son aquellos demonios que quedaron liberados después de algún exorcismo”, asegura Guillermo, y señala que son algo peores que fantasmas.

Finalmente, Guillermo Barrantes nos comenta que terminó de escribir junto a dos escritores más la primera serie de terror para Disney: “Estuvimos dos años con este proyecto, está todo grabado y filmado, un elenco de primera, pronto llegará un trailer y la serie se llamará ‘Tierra incógnita’, que se estrenará en 2022”. Para cerrar con el clásico la dama de blanco, relata que «en la esquina de Vicente López y Azcuénaga se aparece en una de las esquinas del Cementerio de la Recoleta. Suele hacerlo de noche y cuando un joven pasa cerca y la escucha llorar, este joven suele ir a una fiesta, entonces para consolarla le dice que la acompañe, ya a él le pasa algo, sea por el vestido blanco que se mueve aunque no haya viento o el frío que sale de su aliento. Le pide el celular, pero ella no entiende, cuando la lleva nuevamente a la esquina donde la encontró, le pone el saco en los hombros por el frío, le pide por última vez el celular, ella le da un beso y sale corriendo, la persigue y ve que se mete en el Cementerio de la Recoleta. La persigue entre las criptas, la pierde de vista y, de repente, encuentra su saco tapando una lápida, que cuando la descubre se encuentra con el nombre tallado de ella, que muchos dicen que no es ni más ni menos que Rufina Cambaceres, la muchacha que murió ‘dos veces’ por catalepsia”.

Nuevamente, una esquina, una historia y un mito que Barrantes logra colorear para atrapar a su público con la cotidianeidad de los mitos y leyendas.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Fernando Otondo.

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