Recorrí todo Buenos Aires para conseguir el último disco de Pearl Jam, “Lightning Bolt”, y cuando caminaba resignado a tener que comprarlo a través de la web porque, particularmente, disfruto mucho del ritual de pasearme por la disquería y adquirirlo al estilo vieja escuela, ahí lo vi… detrás del vidrio, reluciente.
Sin dudarlo entré y lo pedí, así, de una. Lo interesante es que lo que parecía una simple transacción se convirtió en una grata experiencia.
2013-12-02 16_02_25-Exiles Records - Google SearchLa disquería se llama Exiles Records y está ubicada en pleno barrio de Palermo. Como esos sitios de película, se trata de un local que podría pasar desapercibido a la vista de quien no está buscando algo, de quien se encuentra inmerso en la vida cotidiana y no espera salir de la rutina. Digo esto porque esta tienda es especial, casi que no es para cualquiera.
Paco es el capo de Exiles, así de simple. Así de directo, sin más.
El responsable de este santuario musical recuerda que “desde que tengo memoria los discos buenos son parte de mi vida”. Al consultarle sobre la historia de cómo llegó a tener este refugio, Paco le echa la culpa a sus hermanos: “Básicamente, por mi hermana que me llevó a ver muchos recitales y mi hermano que tenía mucho vinilo. Cuando terminé el colegio me dediqué a estudiar Arquitectura y trabajar en la construcción con mi viejo… para gastarme toda la guita en discos”.
“Un día la limé, mandé todo a la mierda y volví esto mi trabajo”, simplifica sobre los comienzos de Exiles. Además, agrega: “Pensé en el barrio donde me movía todo el tiempo tocando con mi banda de joda, y bueno, apareció el local y construí unos muebles para los discos y puse a la venta todo lo que tenía. Esto fue hace seis años. Cuando gané dinero lo invertí en más discos y en mejorar el local”.
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Pero no todo es color de rosas y, como toda aventura, “cuando empecé llegaba solo a cubrir los gastos durante meses. La pude bancar porque me había ido bastante bien en mi otro laburo y tenía algo de espalda. Eventualmente empezaron a caer clientes y la gente comenzó a apreciar las pequeñas diferencias con los demás locales similares. Fue muy heavy lidiar con la parte formal de todo esto, vender discos deja poco porcentaje y hay que repartirla con AFIP, SADAIC y aportes, un montón de cosas que te cobran respecto de lo que facturás y no lo que ganás… un bajón”.
Actualmente, Exiles Records es, como lo define Paco, “un espacio muy grosso con mucha carga de cosas buenas”. Además, gracias a la disquería comenzó a organizar festivales de música como “uno muy bueno que se llama Fastock”, asegura.
Y sobre el futuro, “la disquería va a ser siempre un almacén de buen gusto musical, nunca lo pensé como una empresa. Siempre va a ser igual, lo que tengo como misión es la buena atención, buen precio y mantener viva la mística de los discos que está cagada a palos hoy en día… y obvio, ¡darme de comer también!”.
2013-12-02 16_01_50-Exiles Records - Google SearchPaco tiene anécdotas de sobra y visitas de lujo. “Momentos grossos como cuando vienen monstruos como Ricardo Mollo, Thurston Moore, Beck… bandas buenas de afuera como Tune Yards, MGMT o Deerhunter. Y vienen porque les cabe, no por un canje, sino porque les recomendaron el lugar. Es la posta”, expresa con orgullo.
“Gracias al local conocí gente que hoy son amistades sinceras. Si no fuera por esto no estarían. Este es un local con buena onda y la gente con buena onda pega bien acá”. Lo que dice Paco es irrefutable, dan ganas de quedarse. Eso hice, y se ganó mi envidia cuando me contó que fue quien asesoró a Eddie Vedder sobre el vino a consumir durante el recital que dio Pearl Jam en el 2005 en Ferro Carril Oeste.
exiles-records-buenos-aires-24248-22601Para finalizar, comparte su sueño: “Es poder estar con esto mucho tiempo sin que se vuelva una carga y sin volverme igual a los otros disqueros que les compraba antes con los huevos completamente rotos. Por eso fumo y no me olvido que hago esto porque lo amo. Es un privilegio que me da la gente que viene”.
Exiles Records está reconocida como una de las mejores disquerías. “Buzz Feed nos puso 17 del mundo”, detalla Paco, quien además agrega que viajó mucho y siente que su local es diferente a todos los que conoció. “Sé que no somos el flash de todos los que compran discos, pero sé que hay mucha gente que le pega muy bien este lugar, las reglas que tiene y la música que vende. Sentir que le regalaste un buen momento a alguien, además de un disco que te tomaste el laburo de elegir y traer de afuera o buscarlo en un galpón de Burzaco es… qué sé yo… cuando te dan aliento es lo mejor que hay”, explica este flaco que al entrar a su tienda te hace sentir como en tu casa.
“Que disfrutes el disco”, me dijo al despedirnos. Y pese a que entré solamente por ese motivo, hice mucho más que eso.