«El paro fue contundente, esperamos una respuesta legítima»

Hugo Moyano, jefe de la CGT opositora, brindó una conferencia de prensa con el titular de la CTA disidente y el jefe de los gastronómicos, quienes aseguraron que si no tienen respuesta a sus reclamos impulsarán un paro de 36 horas.
El titular de la Confederación General del Trabajo (CGT) opositora al gobierno nacional, Hugo Moyano, brindó una conferencia de prensa el martes, cuando promediaba la jornada de paro nacional que convocaron los gremios del transporte y a la que se plegaron otras fuerzas sindicales. Junto al camionero hablaron el jefe de la CTA disidente, Pablo Micheli, y el jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, entre otros líderes obreros.
«No queremos hablar de resultados ni nada, sino decir que el paro fue contundente», clamó Moyano después de las 15 en la sede de Azopardo 802. «Hay una diferencia entre acatamiento y adhesiones. El acatamiento viene de los gremios que convocan. Pero cuando los trabajadores se adhieren aunque la organización gremial no haya convocado al paro, eso trae una satisfacción enorme. Han interpretado la voluntad de la gente. Esperamos con toda humildad y responsabilidad que esta medida sea interpretada por quienes deben dar respuesta legítima a este reclamo legítimo. Más allá de a quién le den esa respuesta», dijo Moyano en referencia a la Casa Rosada, que en los últimos días cuestionó con dureza la medida de fuerza, que tildó como un «paro político».
Luego habló Barrionuevo, quien se refirió -como lo hizo más temprano ante la prensa- a la posibilidad de realizar una nueva medida de fuerza, esta vez de mayor extensión: «Planteamos 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo para que se entiendan los problemas de este gobierno que mira para otro lado. Queremos seguir el plan de lucha y esto hablábamos con Micheli y Moyano. Se someterá este plan de lucha a discusión», expresó.
Cuando Moyano fue consultado sobre esa propuesta, el jefe de los camioneros brindó una respuesta abierta: «Los compañeros de la CTA van a analizar cuando tengamos la respuesta del Gobierno. Estamos más para el sí que para el no, pero no comemos la cena en el almuerzo», dijo.
Luego llegó el turno de Micheli, quien se expresó en sintonía con los otros jefes gremiales: «Es una jornada histórica, otra demostración contundente de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país», aseguró. Y respondió a las críticas del Gobierno: «No estamos de acuerdo con este modelo económico que nos toma como variable de ajuste. Decían que [muchos trabajadores] pararon porque no tenían cómo ir a trabajar. Eso es subestimar al pueblo argentino de tal forma de considerarlo estúpido. Pararon porque están cansados de que les metan las manos en los bolsillos», sostuvo.

Alto acatamiento al paro nacional y amenazas de una nueva medida de 36 horas

La medida que impulsaron los gremios del transporte público se sintió en todo el país, hubo adhesión de otros sindicatos y los jefes sindicales se descargaron contra el Gobierno y aseguraron que la extenderán si no reciben respuesta.
La jornada de paro de transporte público, a la que se sumaron otros gremios como el bancario en todo el país, tuvo un alto acatamiento. Ocurrió entre críticas del Gobierno a los protestantes y amenazas de los líderes sindicales cegetistas opositores y de la CTA disidente, que reclaman la modificación del Impuesto a las Ganancias para que no afecte los salarios de los trabajadores.
En las distintas provincias el impacto de la huelga de transporte afectaba a los ciudadanos, y en cada localidad se plegaban distintos sindicatos de diversos sectores como los de recolección de residuos, de barrido y limpieza. También se paralizó la actividad en terminales portuarias, colegios, universidades, fábricas, hospitales, la administración pública y estaciones de servicio. Además, hubo cortes en los accesos a las ciudades y en varias calles.
Mientras tanto, candidatos de diferentes sectores políticos de la oposición destacaron la legitimidad del paro nacional y coincidieron en reclamar al gobierno una reforma impositiva. El diputado y precandidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa, declaró: «Que se queden tranquilos los trabajadores: a partir del 1° de enero del año que viene no van a pagar el Impuesto a las Ganancias», al tiempo que denunció que el «Gobierno ha apretado la soga al cuello sobre los trabajadores».
Por su parte, el postulante presidencial y referente de Proyecto Sur, Fernando «Pino» Solanas, señaló que «los paros siempre son llamados de atención» y resaltó: «Esta medida de fuerza es el legítimo reclamo por la eliminación del Impuesto a las Ganancias y jubilaciones dignas».
En tanto, el aspirante a gobernador de Santa Fe y diputado nacional Mario Barletta (UCR) señaló que «el sistema impositivo completo es muy regresivo», mientras que el diputado nacional por Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, también aspirante a la presidencia, resaltó: «La fuerza del paro es impresionante y es la base para darle continuidad al plan de lucha hasta conseguir los reclamos de todos los trabajadores».

«El ‘rusito’ Kicillof no tiene respuesta» 

El jefe de la CGT Azul y Blanca dijo que «así lo llaman» al ministro de Economía en el Gobierno, aseguró que la huelga «es total» y advirtió que, junto con Moyano y Micheli, anunciarán en abril próximo una nueva medida de fuerza en reclamo por Ganancias.
El jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo , afirmó que el paro del gremialismo opositor contra el gobierno de Cristina Kirchner «es total», aunque se mostró pesimista respecto a la posibilidad de que la Casa Rosada escuche los reclamos del sindicalismo y realice cambios en el mencionado impuesto.
Además, Barrionuevo anticipó que lanzarán a mediados de abril una huelga de 36 horas con movilización. «Ya hicimos tres marchas, dos paros generales y no hubo respuesta. Tendríamos que haber continuado con las medidas, pero hubo compañeros que entendieron que podían dialogar y nunca dialogaron, si bien los atendieron, no tuvieron respuesta», apuntó el gremialista que se sumó a último momento a la medida de fuerza que activó la alianza de 22 sindicatos del transporte.
«Vamos caminos a un paro de 36 horas, ya lo hemos conversado con Moyano y Micheli, esto es irreversible», señaló. Cuando fue consultado sobre los dichos del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández , quien vinculó el alto impacto de la protesta a la adhesión de los sindicatos del transporte, Barrionuevo afirmó que el funcionario hizo «un diagnóstico tonto».
«El éxito contundente de una medida de fuerza pasa por el transporte, los trenes, los colectivos, los puertos. Esta es la realidad y Aníbal lo sabe. Lo que tienen que hacer es dar una respuesta», dijo el jefe de la CGT Azul y Blanca.
Barrionuevo recordó que el jefe de Gabinete recibió semanas atrás a los representantes de la alianza de los gremios del transporte y, según el sindicalista, le comunicó al líder de la CGT cercana al Gobierno, Antonio Caló , que «el rusito no tenía respuesta».
«Él (por Aníbal Fernández) recibió a la comisión de transporte y primero le comunicó a Caló diciéndole: los recibo protocolarmente, pero el rusito no tiene respuesta para lo que están planteando», sostuvo. Al ser consultado sobre si cuando mencionaba al «rusito» se refería al ministro de Economía, Axel Kicillof, el sindicalista indicó: «Ellos lo llaman el rusito, es el que te dice que sí o que no, sabe que 25 mil millones, la plata que le corresponde a los trabajadores, es un gran movimiento de dinero del consumo, les sirve para pagar planes sociales y subsidiar otros menesteres. Tienen problemas de caja».
Para Barrionuevo, el apodo del funcionario, que según el gremialista utilizan los ministros del Gabinete, «no es ofensivo». «Los muchachos peronistas son afines a ponerte apodos, en este caso, al rusito. Yo nunca hablé con el rusito, pero hablando con los muchachos por el tema unidad, los que están cerca del Gobierno, te dicen: el ruso no afloja, la Presidenta no hace nada sin la orden del rusito. Es el que está manejando los números, antes lo manejaba Néstor con la libreta, ahora lo manejara el rusito con la computadora», aseveró.

«Paran porque tal vez tengan que dar un poquito de su sueldo para otros compañeros»

La presidente Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto en La Matanza junto a Daniel Scioli con críticas al paro nacional. Poco antes, la CGT opositora aseguró que el acatamiento a la huelga fue «contundente».
Poco después de la conferencia de prensa que los líderes que las centrales sindicales opositoras al Gobierno realizaron para hacer un balance del paro nacional y reiterar el reclamo por la baja del Impuesto a las Ganancias, Cristina habló en cadena nacional y brindó su discurso desde La Matanza, la localidad bonaerense más poblada, junto al intendente Fernando Espinoza, que forma parte del oficialismo. Estaba acompañada también del precandidato presidencial del Frente para la Victoria y gobernador bonaerense, Daniel Scioli, entre otros dirigentes.
Espinoza fue uno de los principales oradores quien, ante la militancia presente y sentado entre Cristina y Scioli, centró sus primeras palabras en el paro de transporte: «Todavía no almorzamos porque en La Matanza no hubo paro. No había colectivos, vinimos caminando, vinimos como sea pero había que venir a darle la bienvenida a la Presidenta, a la compañera coraje, a la compañera Cristina», dijo.
El motivo del acto fue la inauguración de un centro cultural y de obras cloacales en La Matanza. Allí, la mandataria se refirió a la medida de fuerza que impulsan gremios opositores al Gobierno para pedir la baja del polémico impuesto al trabajo: «Hacen un paro porque tal vez tengan que dar un poquito de su sueldo para otros compañeros, jubilados, para hacer redes cloacales. Como dijo Evita, le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de dónde vinieron, que al de los oligarcas. Por eso hoy el pueblo de La Matanza no está de paro», clamó.
Y continuó: «Pero yo no me enojo, no estoy enojada porque si hubiera habido trenes y subte, no hubiera habido paro general. Lo saben todos, hubieran ido todos a trabajar, incluso los que integran ese porcentaje que otorgan solidariamente al resto de los trabajadores formales e informales. Compañeros trabajadores (se olvidan) de que no había consejo del salario mínimo vital y móvil, que no habían convenciones colectivas de trabajo», dijo, en defensa de su gobierno.
La Presidente reiteró lo que ya habían expresado otros funcionarios y dirigentes de la Casa Rosada: que el de hoy fue un «paro opositor» y «político». «Siento vergüenza como argentina de que estas cosas ocurran en esta patria porque afectamos a muchos argentinos y no es justo. No es justo porque en el fondo sabemos que no se trata de reivindicaciones obreras sino de oposición. Todo el mundo tiene derecho a ser opositor, hasta un dirigente sindical. Pero en vez de presionar a un gobierno, quienes se sientan representantes de la voluntad popular se tienen que presentar a elecciones», disparó.
Antes, la mandataria realizó una inauguración remota, a través de videoconferencia, en Concepción del Uruguay. Dialogó con la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el titular de la cartera de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, así como con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Los discursos de cada uno redundaron, como es habitual, en elogios hacia la gestión kirchnerista con menciones a la «justicia social» y la «igualdad», entre otros conceptos.