Esta vez deseo hablarte directamente a vos, porque muchas veces quienes hacemos críticas o reseñas de cine tratamos a quien lee como alguien lejano, porque esta vez vas a leer cuestiones personales que quizás no tendrían el mismo valor si se las dijera a ese presente-ausente denominado espectador.

Mi único acercamiento con los autos se debe a él, ya que nunca aprendí a manejar pero recuerdo la pasión que me representaba ver a ese Fórmula 1 rojo y blanco recorrer las pistas del mundo en busca de la victoria. Hasta después de su muerte, me seguían atrayendo las nociones de manejo, cómo son los chasis y demás cosas de la competencia.

Pero como he leído y escuchado en muchas personas, el 1º de mayo de 1994 se murió la Fórmula 1 para mí. La curva de Tamburello del circuito de Imola se llevó aquel ícono que hacía del deporte motor algo atrayente para mí. Allí falleció Ayrton Senna Da Silva.

Recuerdo imborrable

Recuerdo como si fuera hoy estar en la casa de mi abuela. Estábamos esperando que mi padre terminará el asado para festejar mi cumpleaños (sí, nací un primero de mayo) y mirábamos en la televisión “La Familia Benvenuto”. En la parte final de aquel programa, donde ya no había guión sino que se ponían a conversar como una “familia normal” temas cotidianos, Guillermo Francella anunció que luego, por el mismo canal, iban a emitir la carrera de Fórmula 1 de ese día, en la cual Ayrton Senna había tenido un accidente fatal.

También rememoro haber corrido hacia el fondo de la casa de mi abuela para contarle la noticia a mi padre, que me respondió sorprendido y en parte incrédulo. Senna era de esos héroes que uno pensaba que no se iba a morir nunca o que, si lo hacía, lo iba a ser como Fangio, de viejo. Pero luego vimos la carrera y confirmamos la terrible noticia.

El documental

Y todo esto se debe a que este texto busca recomendarte que veas el documental “Senna”, en el cual verás un resumen de la vida de Ayrton en su pasaje por la máxima categoría del automovilismo mundial. Desde su llegada a Toleman, su paso por Lotus, los años dorados en Mc Laren y el pequeño tramo con Williams.

Seguramente soy bastante parcial en mi recomendación. Pero, más allá de mis sentimientos, este documental es un brillante trabajo de edición, de recopilación de imágenes casi nunca vistas como de entrevistas dadas por el propio personaje. A las escenas tomadas en ámbitos familiares se le suma contenido desde dentro de la propia competencia, con la exhibición de las reuniones entre los pilotos previas a cada carrera, como el relato de periodistas especializados.

Es una destacada producción porque exhibe su crecimiento como conductor, sus dudas y convicciones, sus conflictos con Alain Prost como con la dirigencia de la categoría. Y se suma la no existencia de una voz en off tediosa que narre la historia, aquí son los propios protagonistas quienes, a través de sus análisis, anécdotas y entrevistas junto con el material recopilatorio, llevan adelante el documental.

“Senna”, desde un punto de vista objetivo, es un muy interesante producto para conocer a un personaje que marcó una época en el automovilismo, verlo de cerca y saber qué pensaba. Quizás para mí representa algo más: observar en pantalla a mi ídolo de la pre-adolescencia, el cual representa todo lo que amo sobre los autos.

Por todo eso, me emocioné al ver las imágenes de su funeral hacia al final del documental. Si también alcanzás el mismo estado en ese momento, me entenderás. Si no lo hacés, te aseguro que no vas a pensar que perdiste dos horas en Netflix.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Brian Macchi.