Los primeros pasos para aprender

La alfabetización es fundamental para el desarrollo personal y social en la gran mayoría de los países.

En Argentina es primordial acceder a una buena educación para que nuestros habitantes participen activamente en la sociedad, accedan a mejores oportunidades laborales y educativas, y sean impulsados de tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar.

Saber comunicarse de manera correcta nos permite empoderarnos a la hora de expresar nuestras ideas y comprender los proyectos de otros, es por eso que poder leer y escribir es esencial para identificar nuestro entorno.

Existen dos tipos de alfabetización: formal y temprana. Esta última surge en la edad de 0 a 6 años, donde los niños comienzan a familiarizarse con libros, cuentos y elementos como letras y símbolos, a través de la interacción que los familiares o adultos responsables, ya sea de forma oral y escrita, ejerzan con ellos. Este es un paso fundamental, ya que comenzamos a desarrollar nuestras capacidades mentales y proceder a tener una mente activa, y sin esta puede afectar negativamente el desarrollo cognitivo y emocional del niño, limitando su capacidad para comprender el mundo y desenvolverse con autonomía. Sin esta base, los niños suelen ser propensos a problemas para leer, escribir y comprender textos, lo que afecta y ralentiza su rendimiento con la alfabetización formal.

En el nivel inicial, donde los niños rondan los 5 a 7 años, comienza la escolarización formal, en la cual la enseñanza de la lectura y la escritura es el enfoque elemental de las distintas escuelas de nuestro país. Los profesores son capacitados para adaptar sus clases y generar que cada alumno se sienta cómodo con las distintas estrategias de enseñanza que sus necesidades individuales exigen.

Según el Censo 2022, Argentina es un país libre de analfabetismo con solo 1,9% de personas que no saben leer ni escribir. Sin embargo, esto no refleja la creciente cantidad de dificultades en lectura y escritura en niños, a falta de: un método de enseñanza unificado, problemas en la comprensión lectora, la influencia del entorno familiar y social, y posibles trastornos.

Uno de los factores es la temprana estimulación y exposición que tienen los chicos pequeños al uso excesivo de las pantallas. Con la evolución de la tecnología, se comenzó a utilizar como un método de entretenimiento como, por ejemplo, los videojuegos y los videos que internet nos permite explorar. La falta de interacción con libros y materiales escritos en nuestra niñez afecta a nuestro desarrollo intelectual y cognitivo para el futuro.

Durante la pandemia, esta persecución fue inevitable, ocasionando el constante uso de la tecnología en los niños al comienzo de su desarrollo. Los niveles de desempeño de los estudiantes muestran que solo el 45% de los alumnos de tercer grado alcanzan el nivel esperado de lectura, demostrando que aproximadamente uno de cada diez estudiantes de tercer grado no sabe leer o solo está comenzando a leer textos simples. Esto significa que un porcentaje significativo de niños en el nivel primario enfrentan dificultades para comprender lo que leen, lo que puede afectar su desempeño escolar general. A esto se suma que la comprensión lectora representa otro desafío, dado que se calcula que cerca de la mitad de los estudiantes no logra entender lo que lee.

El informe «Aprender Alfabetización 2024» del Observatorio de Argentinos por la Educación revela que el 11,6% de los estudiantes de tercer grado en la Argentina no sabe leer. Esto provoca un déficit de memoria, donde los niños con problemas de lectura no consiguen recordar los sonidos asociados a las palabras y tienen incapacidad para utilizar estrategias para el desarrollo mental.

Algunas estadísticas revelan que la mayoría de las señales de que un niño está sufriendo este proceso, es la resiliencia de ir al colegio o, directamente, evitar hacer la tarea y, en algunos casos, puede que se porten mal en clase porque se sienten frustrados.

Esta problemática no es más que impuesta por los distintos contextos de vida de cada uno y por los mismos adultos que no comprenden la importancia de la regulación del uso de pantallas. La tecnología puede ser una gran aliada a la hora de aprender y gestionar, las plataformas educativas se vuelven una gran amiga para impulsar la lectura y escritura en los niños. Ofrecen recursos variados como lecciones interactivas, ejercicios adaptados, material multimedia y juegos, permitiendo ajustarse al ritmo de aprendizaje de cada uno. Es fundamental fomentar la participación con juegos y actividades prácticas, ofrecer variedad en el contenido: letras, palabras, cuentos y escritura creativa, controlar el tiempo de uso, equilibrando el aprendizaje digital con actividades fuera de pantalla y adaptarse a cada niño o niña, respetando su ritmo y necesidades.

La alfabetización es la base para el desarrollo integral. Garantizar que cada niño aprenda a leer y escribir, con las herramientas y el acompañamiento adecuados, es invertir en un futuro más justo y con mayores oportunidades para todos, implicando en desarrollar habilidades de lenguaje, comunicación, pensamiento crítico y resolución de problemas, todas ellas fundamentales para el éxito en la vida.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Sofía Rabenbach.