En el marco de la crisis por la llegada de inmigrantes en gran escala a diferentes países europeos, Alemania modificó normas respecto de la petición de asilo, listaa de países «inseguros» y recorte de prestaciones.

La decisión se tomó luego de que Berlín reconociera que tiene previsto que en 2016 lleguen otros 800.000 refugiados y que, si los ingresos se mantienen, podrá presentar otros presupuestos generales con «déficit cero».

El vocero del gobierno alemán, Steffen Seibert, señaló que las reformas buscan «acelerar el proceso de asilo», «eliminar los alicientes perversos» a la inmigración, «descargar a los municipios» de las cargas financieras derivadas, «integrar antes y mejor» a quienes tengan derecho a quedarse y «devolver rápidamente» a quienes no.

El gobierno de Angela Merkel apunta a descongestionar el trámite de pedido de asilo tanto ya sea acelerando el proceso administrativo de decisión o reduciendo el número de posibles candidatos. En ese sentido Albania, Kosovo y Montenegro han pasado a ser países de origen «seguros», lo que provoca que los ciudadanos de esas naciones vean dificultada la posibilidad de acogerse a asilo en Alemania. Las tasas de aceptación de los demandantes de asilo de estos países estaban ya por debajo del 1%, según datos de la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF).

Además, las reformas buscan acelerar la devolución a sus países de origen de los ciudadanos de estos Estados balcánicos. Entre otros aspectos se impulsa una reducción del dinero en efectivo que se entrega a los peticionarios de asilo e incrementar las ayudas en especie, en bienes concretos y servicios. En el aspecto financiero las modificaciones abarcan el pago, por mes y peticionario de asilo, de 670 euros del Gobierno central a los municipios que atienden a los refugiados, que podrán descargarlos de sus obligaciones impositivas y presupuestarias.

Varias organizaciones no gubernamentales cuestionaron las medidas, ya que sostienen que es ilegal por atentar contra los derechos humanos. Desde el Ejecutivo se envió el proyecto al Parlamento y se espera que en noviembre entre en vigor tras un tratamiento urgente.

Por otro lado, el Consejo de Ministros aprobó una segunda modificación en el presupuesto para destinar mil millones de euros para ayudar a los estados federados y municipios para atender a los refugiados. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, había anunciado a principios de mes que se iban a destinar 6.000 millones de euros adicionales el año que viene a atender en distintos frentes la actual cantidad de refugiados que están llegando al país.

Para los presupuestos del 2016 el vocero de la cartera de Finanzas, Martin Jäger, explicó que el cálculo de refugiados previstos para 2016 es un récord histórico, cuatro veces superior al del año pasado. Sin embargo, Jäger remarcó que aspiran a tener un «presupuesto equilibrado» en 2016, aunque alertó que «los tiempos del margen de maniobra se han acabado», en referencia al superávit de los últimos dos ejercicios en los presupuestos del Gobierno central.