En un año marcado por los incendios intencionales en más de la mitad de las provincias de la República Argentina, que provocaron pérdidas millonarias además de graves consecuencias para el medio ambiente, finalmente el jueves 24 de diciembre se promulgó la Ley de Manejo del Fuego.

Esta normativa, publicada en el Boletín Oficial bajo el Decreto 1.038/2020, tiene el objetivo de imposibilitar la comercialización de terrenos incendiados y proteger el ecosistema. Al respecto del primer punto, se prohíbe la venta de lotes desde 30 a 60 años para reducir por completo la quema de tierras con el fin de proyectar emprendimientos inmobiliarios. En cuanto al cuidado del medio ambiente, en 2020 se estima que 14 provincias fueron afectadas por el fuego y más de un millón de hectáreas lo padecieron, causado principalmente por la mano del hombre. Para ser más preciso, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) calculó que el 95% de los incendios fueron producidos por negligencia humana.

En cuanto a la Ley 27.604, denominada «Ley de Manejo del Fuego», determina que «en caso de incendios, sean estos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en bosques nativos o implantados, así como en áreas naturales protegidas debidamente reconocidas y humedales, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, se prohíbe por el término de sesenta (60) años desde su extinción» y prohíbe «realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio», así como «la división o subdivisión, excepto que resulte de una partición hereditaria; el loteo, fraccionamiento o parcelamiento, sea parcial o total, o cualquier emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares».

Además, está vedada «la venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales», como así tampoco llevar adelante «cualquier actividad agropecuaria que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio».

Sobre los motivos de los incendios, el director del SNMF, Alberto Seuffelheld, explicó que «dependen del lugar. En el norte mucho tuvo que ver con el uso de la quema para sacar la caña en la cosecha y los rastrojos. En algunos lugares por necesidad de mejoramiento de pastura. En el Delta del Paraná fue para el ganado. Y después tuvo que ver con negligencias, como ahora en la Patagonia que se dio por la quema de residuos forestales sin cuidados». También afirmó que este 2020 tuvo un agravante, debido a «una sequía prolongada y el efecto que produce La Niña, que eleva las temperatura y hace que los períodos de lluvia sean menos frecuentes, que hizo que más cantidad de masa boscosa o pastizales se secaran con mayor rapidez y en más superficie».

Las provincias más afectadas

La que más padeció el fuego este año fue Córdoba, con 326.800 hectáreas en llamas. Luego se ubica Entre Ríos con 309.460 y completa este lamentable podio Chaco con 85.000. En cuarto lugar se coloca Salta con 71.869 hectáreas arrasadas por el fuego. Detrás se posiciona San Luis con 47.642, Jujuy con 37.240, Río Negro contabiliza 36.357 y Catamarca 31.219. Un poco menos sufrió Santiago del Estero con 29.532 hectáreas incendiadas, Formosa 20.459, Santa Fe 19.058, Neuquén 15.540, Mendoza 13.908 y Tucumán 11.389.