Diosa hermosa si las hay y, aunque por supuesto no es comparable a la belleza de Afrodita, sus atributos y – como diría un amigo – “su actitud”, hacían de ella una de las más codiciadas del Olimpo.

Hija de Zeus y protectora de Atenas, nació del cráneo de su padre, y no necesitó de ningún seno materno para desarrollarse. Muchos mitólogos dicen que no tuvo madre, sin embargo, yo no coincido con eso porque su madre fue Metis.

Nacimiento

Cuentan que Zeus estaba tremendamente enamorado de Metis, pero ella, a medida que Zeus se acercaba para poseerla, se iba transformando en diferentes figuras para que él no la pudiera tocar. Como sabemos, para Zeus (dios de los cielos y del firmamento) nada le era imposible y, como buen varón, cuanto más se dispersaba la Titánide, más crecía el deseo dentro de él. Cuando al fin pudo aprisionarla, Metis quedó embarazada.

Atenea 2La mitología relata que el Oráculo ya había predicho que de la unión de Zeus y Metis nacería el varón que lo destronaría, entonces este recordó lo que había hecho con su padre y no quería pasar por la misma experiencia, así no tuvo mejor idea (ya que él no sabía si la que nacería sería hombre o mujer) que tragarse a Metis embarazada. El proceso de embarazo siguió su curso sin que Zeus lo supiera, hasta que comenzó a tener dolores de cabeza terribles, tan fuertes como los dolores de parto.

Los Dioses del Olimpo cada día lo veían más desmejorado, pero solo uno pudo decirle qué le ocurría: Hermes le diagnosticó “embarazo craneal”.

Ya era el tiempo de nacer, pero Zeus no sabia cómo dar a luz, entonces tuvo la idea de llamar a Hefestos, Dios de la forja, y decirle que con su hacha abriera su cabeza. Apenas este lo hizo, ya armada y con un grito de guerra, salió Atenea (o Minerva, en romano).

Diosa de la Sabiduría, virgen, dedicada a la castidad, consejera de los héroes y protectora de la Ciudad de Atenas. Amada por su padre y mentora del mismo. Precedía las batallas en tiempos de guerra. El Dios de la guerra era Ares, es el dios del combate; Atenea es la diosa de la estrategia dentro del combate.

Amaba profundamente a su padre y este solo le confió su rayo, todo un símbolo de poder y lealtad. No reconocía madre alguna y su aspecto físico era bastante ambiguo.

Además de ser diosa de la Sabiduría, ayudó a Hércules en sus doce trabajos, le otorgó los címbalos de bronce para que este pudiera (a través del sonido) hacer desaparecer a las aves de Estinfale, que se habían apoderado del fétido pantano, los pájaros hacían estragos en la comarca más cercana.

Estos alados están en relación a los pensamientos que sobrevuelan y se tornan invasivos y perturbantes, cuando no son creativos. Muchas veces podemos decir “sacate esos pajaritos de la cabeza”. En el trabajo noveno, Hércules debía ahuyentar las aves pero no sabía como: es que solo la sabiduría de Atenea podía indicarle el “cómo”. El pensamiento es una vibración, tiene color y sonido, el universo está sostenido por el sonido y solo uno mayor puede hacer desaparecer a uno menor. Esto es como decir que solo un pensamiento constructivo puede hacer desaparecer al destructivo.

spiderman 3Hoy el cine nos puede mostrar esto que estoy relatando en la película de Spiderman 3, por ejemplo. Podemos ver cómo ese organismo negro (Venom) parecido a una tela viviente se apodera de Peter Parker cuando duerme, porque en ese estado se abren las compuertas del inconsciente, es decir, todo lo que tenemos guardado aflora en términos de símbolos e indudablemente su sonido interno era la venganza, la arrogancia y el deseo de poder tener más poderes (valga la redundancia). Pero como no era un ser común, si bien disfrutó de esto un tiempo, también pudo darse cuenta que eso lo llevaba a la autodestrucción. En forma intuitiva llegó a la cima de una iglesia (símbolo de lo espiritual y donde se difunde la palabra sagrada) para buscar ayuda y así, dirigido por su Palas Atenea interno, pudo despegarse del traje a través de un sonido mayor que sus propios pensamientos.

Para que quede más claro el símbolo de esta diosa, voy a decir que su madre Metis significa prudencia, cordura y discernimiento. Su padre, Zeus, significa Dios y por lo tanto, ¿qué puede nacer de estas dos virtudes? La respuesta es la sabiduría interna y el sonido interior.

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