De cara a un nuevo Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, CINEAR suma a su plataforma «Bajo mi piel morena», la nueva película de José Celestino Campusano, que cuenta pedacitos de la vida de tres mujeres trans frente a un mundo bifurcado entre la violencia y la solidaridad. El film es protagonizado por Morena Yfrán, Marianne Lettieri y Emma Serna.

Morena tiene una pareja que la besa en público y a la luz del día, pero también tiene un trabajo en una fábrica en la que sus propias compañeras no le permiten usar el baño de mujeres. Claudia se recibió recientemente de profesora y, en su primera suplencia, no puede bajar la guardia frente a la comunidad expulsiva. Myriam, por otra parte, ejerce la prostitución y con ella arrastra los estigmas más oscuros del trabajo sexual.

La historia que se cuenta tiene mucho que ver con la propia historia de Morena Yfrán. Tras casi diez años de proceso de investigación y creación, su vida tomó forma de película en un relato que puede representar una realidad que se despega del imaginario glamoroso que se le atribuye a las mujeres trans y que se acerca al mundo de las que transitan el mundo de a pie. «La película muestra el otro costado de la mujer trans, que se corre del estereotipo de la mirada heterosexual, la que tiene que salir todos los días a trabajar, que tiene sueños y ganas», nos cuenta Morena Yfrán.

«Cuando le conté a José mi historia hablamos como dos adultos, él me preguntaba cosas sobre mi proceso en detalle, fue lindo para ambos. Él sentía mucha curiosidad por saber cómo vivía una mujer travesti y a mí me encantaba que alguien escuche», amplía Morena.

La película, además de representar las heridas al alma que causa la discriminación lisa y llana, también ofrece varios destellos de logros, solidaridad y contención que también son parte del mundo en el que vivimos. En ese sentido, viene a ser una de las historias más luminosas de Campusano y, de alguna manera, era importante que empecemos a teñir las historias de las identidades trans de otros colores cuando ya nos contaron una y otra vez la oscuridad y la violencia.

«Ahora hay un poco de sororidad con el colectivo, un poco más de empatía, sobre todo me gusta que eso pase con los chicos que tienen otra cabeza y la información que tienen respecto del colectivo travesti, hace que nos entiendan más. Eso es maravilloso para nosotras, porque sabemos que viene un futuro donde les niñes que se están desarrollando puedan tener más libertad y aceptación».

Sobre el tono actoral y de los diálogos que siempre se le señala a Campusano, él nos respondió en otra entrevistas su posición con las siguientes palabras. «Respecto a lo actoral, mi pregunta es si el homogéneo código de representación actoral televisiva o cinematográfica tiene algo que ver con los verdaderos modos de expresión de nuestra población. Invariablemente, la respuesta es que no tienen relación, por ende, estoy convencido de que cualquier modo exacerbado, exagerado o exasperante es, a mi juicio, más creíble que esas formas vetustas instaladas en definitiva para repeler la verdadera heterogeneidad humana».

En este caso pudimos consultarle a Morena sobre su experiencia con este aspecto. «mMe siento bárbara con esa forma, José muestra lo real y lo actual de lo que vivimos sobre muchos temas que no se hablan mucho, él lo plasma en crudo y no lo lleva al imaginario de la gente sino a lo que se realmente se vive».

Finalmente, respecto a la exposición del cuerpo y de las escenas más fuertes, nos contó: «Para mí es salir un poco del imaginario de la gente que cree que la chica trans es pasiva, tiene que ser alta, rubia y de ojos azules, delgada, voluminosa y exuberante… yo representé todo lo contrario para corrernos un poquito de eso. Queríamos reflejar que todos los cuerpos son mostrables».