En el marco de un nuevo Día Internacional del Orgullo, conversamos con las actrices Morena Yfrán y Romina Escobar, quienes nos contaron cómo ven la representación de la diversidad de género en la pantalla y qué falta para lograr una verdadera inclusión.

Morena está en este momento en la cartelera virtual de estrenos de CINEAR como protagonista de Bajo mi piel morena, y en ella pudo plasmar mucho de su propia historia. Romina tiene una larga carrera en la actuación, sobre todo dentro del teatro independiente, pero tuvo una mayor exposición con el protagónico de Breve Historia del Planeta Verde de Santiago Loza y, aún más, con un papel en la tira televisiva «Pequeña Victoria» que se emitió por Telefé.

«Hay que correr de lado lo divertido de la travesti y ver a la persona»

Ambas nos hablan de una necesidad imperiosa de que la figura de las personas trans y travestis se despegue del lugar de entretenimiento a la que están asociadas aún en la actualidad. «A mí lo que me gusta es que seamos visibilizadas. Pero todavía estamos como muestra para ver si damos rating o no. A nosotras siempre nos ven como el glamour, el brillo, la fama y nosotras también somos otra cosa, somos las que nos levantamos con los pelos para cualquier lado, sin maquillaje y salimos a buscar el mango y a pelearla para insertarnos en la sociedad, y que luchamos por todo lo que tiene que ver con nuestros derechos como el cupo laboral trans», nos dice Morena, mientras que Romina expresa que «me parece que todavía le falta a los medios y a las ficciones poder humanizarnos un poco más. Si bien contamos nuestras historias, habría que darle un poco más de humanidad. Se está logrando con estas ficciones. Me parece muy lindo que esto esté pasando pero también me gustaría poder hacer otros personajes».

Al respecto, Morena agrega: «Por supuesto que me encanta que estemos en la tele, que la gente nos vea y nos pregunte, todo eso es hermoso, pero como personas todavía no nos están viendo. Todavía nos ven como algo atractivo. Lizy Tagliani, por ejemplo, es graciosa, es divina y hay mucha conexión con ella, pero creo que la gente todavía tiene que correr de lado lo divertido de la travesti y ver a la persona».

Algo con qué identificarse

Si tomamos como referencia el reciente documental de Netflix «Disclosure», planteamos la situación en la que el único reflejo en cine y televisión de personas trans está asociado a situaciones de violencia y oscuridad. ¿Cómo influye esto en una persona en plena transición? Romina nos cuenta: «Me pasaba eso en mi niñez, yo veía los noticieros y siempre ponían lo sensacionalista y amarillista. Iban a buscar a las personas trans o a las travestis a la Panamericana o a la Zona Roja y mostraban eso… y vos pensabas que una chica trans iba a hacer solo eso, que iba a prostituirse, usar taco aguja y minifalda. A los primeros castings que fui que pedían personas travestis decían ‘venir con ropa de travesti’, ¿y qué es la ropa de travesti? ¿Medias de red, las tetas afuera, minifalta y tacos? Creo que tuvimos que pasar por eso para llegar a este momento en que nos tienen más en cuenta», afirma y agrega sobre sus inicios en la actuación: «No había referentes en ese momento, estaba Vanessa Show, Cris Miró, Flor de la V, pero eran todas tirando a vedettes y no era lo que yo quería hacer».

Asimismo, Morena habla de la necesidad de encontrar un abanico de posibilidades para identificarse: «Capacidades tenemos, necesitamos que se nos abran puertas». En la película Bajo mi piel morena representa a una mujer trabajadora y diferente de la imagen estereotipada de la perspectiva heterosexual sobre las personas trans e, incluso, pone su cuerpo al servicio de esta necesidad. «Para mí es salir un poco del imaginario de la gente que cree que la chica trans es pasiva, tiene que ser alta, rubia, de ojos azules, delgada, voluminosa y exuberante… yo representé todo lo contrario para corrernos un poquito de eso. Queríamos decir que todos los cuerpos son mostrables».

Además, Romina Escobar compara los personajes que les tocó ver con los personajes que ahora ella interpreta. «En ‘Pequeña Victoria’ hice una historia de amor. En ‘Los Roldán’, Florencia de la V y el Puma Goity tenían una historia pero se jugaba con que él no sabía que ella era una trans y que el beso nunca llegaba y hacían chistes». Ahora, ¿qué sucede con las personas más jóvenes que pueden ver a un personaje como los que Romina interpreta?

«Me pasó con ‘Pequeña Victoria’ que, como el personaje era medio simpático y caía bien, me escribieron muchas mujeres que tenían hijas e hijos trans, me mandaban fotos y me contaban cosas y me emocionaba muchísimo. En mi caso yo no tuve el apoyo de mi familia, ojalá me hubiese tocado a mí una madre así. Y nos estamos enfocando en la actuación, pero la idea es que cada persona pueda hacer lo que quiere hacer y nadie le diga nada», agrega la actriz.

«Por las que lucharon y ya no están tiene que haber una verdadera inclusión»

«Muchas veces me preguntan qué pienso sobre que un chico cisgénero haga un personaje trans, y yo no soy quién para coartarle el laburo a nadie. Está buenísimo que todos tengamos la posibilidad de trabajar, pero así como a esos actores o actrices les dan esos papeles, también estaría bueno que a nosotras nos den la posibilidad de hacer otros. Es medio ambiguo lo que digo: por un lado me gratifica que haya personajes trans pero también me gratificaría que los hagamos nosotras o, que si no los hacemos nosotras, poder hacer otros. Eso va a hablar de una verdadera inclusión», afirma Romina.

Finalmente, mencionamos otra reflexión que propone «Disclosure», que es sobre cuánta gente trans conocemos y vemos en nuestro entorno, Romina agrega que «sobre todo porque hay una ley de identidad de género y cupo trans y tiene que haber protocolos para que de verdad puedan incluirnos. Antes había personas trans que no iban a los hospitales para no pasar la vergüenza de que las llamaran por su nombre anterior y se dejaban morir, hay que recordarlo para que no vuelva a pasar. Yo conocí personas que ya no están y lucharon por este presente, como Lohana Berkins. Creo que por todas ellas tiene que haber una verdadera inclusión».