La UEFA Champions League tiene un ganador y se llama Bayern Munich. Pero se podría haber llamado (por qué no) Borussia Dortmund, solo que algunos desórdenes en el fondo hicieron que no pueda quedarse con la “Orejona”.

Foto: AFP

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El partido presentó un marco impresionante, con dos equipos de estilos distintos pero igualmente intensos. El Bayern Munich es una máquina, el fútbol total, físicamente impecable, con toque, pelota dominada en velocidad y una contra que te asfixia, te deja sin chances y, cuando te quisiste acordar, tenés tres goles encima. Por el otro lado, el Borussia Dortmund (invicto en la Champions), con un técnico estudioso del juego como Jürgen Klopp, un goleador temible como lo es el polaco Robert Lewandowski (verdugo del Real Madrid en las semifinales), un joven de 17 años que dará que hablar en la selección como Marco Reus y un estilo de juego lleno de calidad.

Después de una ceremonia con guerreros, espadas, arcos y flechas y los escudos de ambos equipos, Bayern y Borussia salieron a la cancha, la espera había terminado: uno venía de apabullar al Barcelona y el otro goleó y después sufrió ante el Real Madrid. Son los dos equipos de Alemania, villanos para los amantes del derby de España, pero los dos mejores equipos del mundo.

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El partido empezó con mucha intensidad, presión de ambos lados y ataque del Dortmund, con tres chances claras de gol con Robert Lewandowski , Jakub Blaszczykowski, Marco Reus y Sven Bender como partícipes, pero Manuel Neuer, el arquero de la selección alemana, parecía una muralla. El equipo de Jürgen Klopp fue una tormenta de fútbol y la primera chance del Bayern llegó recién a los 25 minutos, con el croata Mario Mandzuki? de cabeza, pero Roman Weidenfeller tocó una pelota que dio en el travesaño y después se fue al corner. Otro centro al punto del penal fue a la cabeza de Javi Martínez, pero el intento se fue apenas arriba del horizontal. Arjen Robben tuvo la más clara para el Bayern pero Roman Weidenfeller estaba ahí para tapar todos los intentos del holandés y así tiraba la experiencia de un arquero de 32 años.

Robert Lewandowski intentó nuevamente, puso el cuerpo, una clase de cómo sacarse al rival de encima con la caja, media vuelta, al arco pero estaba esa pesadilla para el Dortmund llamado Manuel Neuer. Sobre el final, Arjen Robben quedó mano a mano con el arquero, intentó por arriba y Roman Weidenfeller la sacó con la cara. El primer tiempo fue electrizante, con el Borussia hecho una fiera, con una reacción tardía del Bayern, pero con un partidazo en Wembley.

Borussia Dortmund v FC Bayern Muenchen - UEFA Champions League Final

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Mario Mandzuki? clavó el primer gol a los 15 de la segunda etapa, en una jugada polémica porque Franck Ribery encontró a Arjen Robben en la misma línea de los defensores, pero el croata estaba adelantado y sacó provecho de su posición porque, a fin de cuentas, fue el autor del tanto. A los pocos minutos, Dante hizo una de las faltas más tontas en la historia de finales de Champions League con un patadón en el estómago a Marco Reus, y fue ?lkay Gündo?an quien pateó y pudo con el joven manos de acero Manuel Neuer. Luego llegó una de las jugadas más espectaculares del partido, porque Roman Weidenfeller salió a atorar, la pelota pasó de largo con un buscapié y Arjen Robben tenía todo para poner el 2 a 1, pero Neven Subotic se vistió de héroe, barrió y le sacó la pelota frente a los pies, casi sobre la línea, en una salvada de película o publicidad de botines. Nuevamente, Roman Weidenfeller se mandó una de Playstation para sacar el remate de Bastian Schweinsteiger y así el Bayern Munich tenía chances concretas de gol sobre el final, ante un rival que se quedó sin físico después de tanto desgaste en el primer tiempo.

Hubo mucho desorden defensivo por parte del Borussia Dortmund y, a falta de dos minutos para el final, Arjen Robben se metió de arremetida entre dos centrales en la puerta del área grande, quedó mano a mano con el arquero y escondió la pelota a último momento, engañó y definió cruzado, pero suave: la pelota entró como si pidiera permiso para alzarse con la «Orejona», y así fue.

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El Bayern logró su tan ansiada Champions League, la misma que perdió el año pasado ante su gente en Munich, pero que vengó este 25 de mayo en Wembley, que celebró los 150 años de la Federación Inglesa y 90 años de historia del mítico estadio del fútbol mundial, aunque las ironías del destino hicieron que sea con un partido a la alemana.

Fue el último partido de Jup Heyknes como técnico del equipo más ganador de Alemania y se despidió con toda la gloria, para pasarle la posta de un equipo campeón de Europa a Josep Guardiola, quien volverá a dirigir después de un año sabático y llevará ese fútbol de posesión de pelota y toque por todos lados a tierras germanas, esa manera de jugar de La Masía.

Este es un llamado de atención a poco más de un año del Mundial Brasil 2014, a pesar que Alemania siempre es candidato, pero cuando llegue junio del año que viene, por este camino, lo será aún más porque tiene con qué ganar su cuarta copa del mundo.

El dato

La tercera fue la vencida, porque el equipo de Munich no podía ganar la UEFA Champions League desde 2001, cuando le ganó por penales aquella final a Valencia y luego fue verdugo de Boca en la Intercontinental. Había perdido las finales de la temporada 2009/2010 ante Inter y la edición de 2011/2012 ante el Chelsea, precisamente en Munich.

.cero vio al campeón ante el Arsenal

Estuvimos en un partido del Bayern Munich en su camino al título, ante el Arsenal, en el estadio Fly Emirates de Londres. Fue una experiencia fantástica porque llegar al estadio fue muy fácil, con el underground y una estación inconfundible: Arsenal. Además, tanto ingleses como alemanes viajaron en paz en el metro porque entendían que se trataba de un espectáculo y, aún así y todo, mantenían esa pasión del hincha futbolero.

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Este redactor había ido a conocer Wimbledon, el edén del tenis, al día anterior del encuentro y le había pedido a dos suecos que le saquen una foto en la sala de conferencia de prensa. Casualidades del destino hicieron que encuentre a ambos en la boletería del estadio del Arsenal, donde la señorita que me atendió me dijo amablemente «sold out». Ya no tenía cómo conseguir una entrada, pero estas dos personas de Estocolmo me dijeron que un familiar no podía ir al partido y que me vendían la entrada, por supuesto en efectivo, con unas dolorosas 90 libras, pero que valieron la pena al 100%.

Llegué al Fly Emirates a la noche, con la bufanda que había comprado en el store oficial del Arsenal a unas 12 libras, como se hace en todos los partidos de Champions League, con «scarfs» conmemorativas del partido: de un lado el escudo del equipo inglés en un fondo rojo, del otro el color negro y el emblema del Bayern Munich. Estaba todo dado para que sea una fiesta, solo que no me esperaba tanto lujo y comodidad para ver un encuentro en la fría noche de Londres.

Siempre se pasa un molinete en sentido vertical, la entrada tenía un detalle plateado y cuando el lector hizo «pip», pude pasar esa puerta de fierros perfectamente limpios, con un pasillo reluciente, paredes conmemorativas del Arsenal, algo muy común en Inglaterra, respetar la historia y los ídolos que hicieron que el club sea lo que es, porque entienden que se trata de cuidar al patrimonio de la institución. Llegué y Lars y Matías, mis nuevos dos amigos suecos, me esperaban para ver el partido, en una butaca de cuero roja, con metal reforzado, en una de las cabeceras, con la visión perfecta para un partido de fútbol.

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El Bayern Munich paró un 4-2-3-1, con la típica línea de defensores, dos volantes por los costados y la creatividad con tres volantes ofensivos y un delantero suelto. Los titulares fueron Manuel Neuer; Philipp Lahm, Daniel Van Buyten, Dante y Alaba; Javi Martínez, Bastian Schweinsteiger; Toni Kroos, Thomas Müller, Franck Ribéry y Mario Mandzuki?.

Es impresionante la pantalla gigante que hay a un costado, que nombraba las formaciones, a los jugadores, la gente gritaba, se divertía y hasta había hinchas mezclados. Abajo, entró la barra del Bayern Munich, con bengalas y banderas enormes, con aliento constante y saltaban todo el tiempo (muy parecida a la hinchada argentina) y demasiado intensos.

Arsenal tuvo la pelota por momentos, pero Toni Kroos aprovechó, recibió un pase a media altura desde la derecha y remató desde afuera del área, de pique al suelo y puso la pelota al lado de un palo. Nada que hacer para Wojciech Szcz?sny, nada que hacer para el Arsenal ante el equipo que iba a quedarse con la Champions.

El segundo gol llegó por un rebote que dio Wojciech Szcz?sny y Thomas Müller, siempre movedizo y bien ubicado, le pegó a pesar de haberse caído para que se infle el techo del arco y poner el 2 a 0.

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Cuando empezó el segundo tiempo, Lucas Podolski descontó cuando cabeceó una pelota que subía y que entró por encima del imbatible Manuel Neuer. Todos corrían al centro de la cancha para llevarse un empate, pero el asombroso Bayern sacó el fútbol total de nuevo. Arsenal tuvo chances para igualar el partido, pero la suerte no estaba de su lado frente a un equipo que es una topadora, que llega con pelota dominada al área rival y hace lo que quiere, que físicamente es impecable y contundente en el arco de en frente.

Había entrado Arjen Robben por Frank Ribery: el holandés llevó la pelota, encontró a Philipp Lahm con su típica subida de carrilero por derecha, envió el buscapié para Mario Mandzuki?, que cayó ante la marca, pero tiró un taco desde el suelo, la pelota se elevó, picó de manera violenta y se metió en el arco del Arsenal. Ya era el 3 a 1 y el equipo de Arsene Wegner tenía una derrota categórica en su casa y el partido de visitante iba a ser más complicado.

La máquina alemana demostró en Londres aquella noche que estaba para ganar la Champions, golear 7 a 0 en el global al Barcelona, con Messi en Munich y sin la Pulga en Camp Nou y que ahora va por la gloria a nivel mundial.