La crisis política que se desató en Bolivia tras las polémicas elecciones del 20 de octubre y 19 días de protestas, derivó en la renuncia del mandatario Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García Linera y otros importantes miembros de su gobierno.

Interinamente se hizo cargo de la presidencia la senadora opositora Jeanine Añez, del Movimiento Demócrata Social. Sin embargo, la propia Añez precisó que primero es necesario «convocar a la Asamblea para que se revise la renuncia de Evo Morales» y, posteriormente, el Congreso debería designarla mandataria interina.

En su mensaje de renuncia, Morales señaló que tomó la decisión para evitar la escalada de violencia y responsabilizó de la conspiración golpista «cívico-político-policial» al dirigente cruceño Fernando Camacho y el candidato presidencial Carlos Mesa. En la mañana del domingo, Morales había anunciado que convocaría a nuevas elecciones y la renovación de la totalidad de los integrantes del Tribunal Supremo Electoral como forma de aliviar la presión que sufría.

«Estamos renunciando para que mis hermanas de pollera, como en Santa Cruz y Cochabamba, no sean pateadas. Ahora pueden estar satisfechos Mesa y Camacho. Renuncio por ellas, por ellos… no quiero que haya enfrentamientos», expresó Morales en una conferencia de prensa conjunta con García Linera y la ministra de Salud, Gabriela Montaño. Además, desmintió los rumores de que pensara abandonar Bolivia y afirmó que se queda en El Chapare, Cochabamba, a retomar sus actividades personales.

«Ahora he renunciado, hemos renunciado, no quiero ver más familias maltratadas por instrucción de Mesa y Camacho», reiteró Morales y condenó los ataques de los que fueron objeto autoridades y militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS).

También reclamó a la comunidad internacional que «diga la verdad sobre el golpe cívivo-político-militar», aunque aclaró que en el caso de los uniformados no fueron todos quienes acompañaron el proyecto para su derrocamiento. «Ser indígena y ser de izquierda anti imperialista es nuestro pecado», finalizó el dirigente cocalero, y advirtió que si le pasa algo a él o a García Linera» será culpa de Mesa y Camacho.

Por su parte, Linera repasó lo hecho por el gobierno de Evo Morales y manifestó: «A los que nos han robado el voto no descuiden Bolivia; al pueblo boliviano, que siempre vamos a estar a su lado y vamos a cumplir la sentencia de Tupak Katari: volveremos, volveremos y seremos millones».

Manipulaciones

Tras las controversias desatadas durante el escrutinio del 20 de octubre, la Organización de Estados Américas (OEA) presentó un informe en el que analizó el proceso electoral y señaló irregularidades en varios aspectos, por lo cual solicitó que se volvieran a realizar los comicios.

Los auditores detectaron «manipulación» del sistema informático empleado en la transmisión del recuento de votos y consideró que la magnitud de las fallas exigiría una nueva votación. Esto fue lo que motivó que Morales inicialmente convocara a nuevas elecciones con un Tribunal con una nueva composición.

«En virtud de la gravedad de las denuncias y análisis respecto al proceso electoral que me ha trasladado el equipo de auditores, nos cabe manifestar que la primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente», indicó el presidente de la OEA, Luis Almagro, en un comunicado. Al anunciar su renuncia Morales calificó a la decisión del organismo de política y no técnica.

Las elecciones cuestionadas

El domingo 20 de octubre, el escrutinio provisorio de las elecciones presidenciales con 84% de los sufragios, adelantaba que era posible un ballotage entre Morales y Carlos Mesa, ya que la diferencia era, por poco, menor a los 10 puntos necesarios para que el ganador fuera electo presidente.

Mientras la oposición comenzaron las denuncias de fraude, desde el oficialismo se argumentó que las demoras se debían a que los datos de las zonas rurales del país tardaban más en llegar. Y que, como estos votantes eran más favorables a Morales, le terminarían dando la victoria.

El lunes el Tribunal Supremo Electoral informó que el escrutinio provisorio con el 95,63% de los votos escrutados, era de 46,4 a 37,07% a favor de Evo, con lo que quedaba a menos de un punto de la victoria con solo un 4 por ciento de las mesas por escrutar. Esto desató la denuncia de fraude por parte de Mesa y que grupos opositores incendiaran tres oficinas regionales del Tribunal Superior Electoral en Potosí, Sucre y Cobija. Esto fue el comienzo de casi 20 de días de protestas y movilizaciones por parte de la sociedad civil y de divisiones en las fuerzas armadas y policiales que culminaron en la renuncia el mandatario.

El referéndum olvidado

El 21 de febrero de 2016 se realizó un referéndum en el que Evo Morales puso a consideración de la ciudadanía si le era permitido presentarse a un cuarto mandato presidencial, algo prohibido por la Constitución boliviana, que ya había sido modificada en 2009 para permitir la reelección presidencial.

En esa consulta se preguntó a los bolivianos: ¿Usted está de acuerdo con la reforma del Artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos dos veces de manera continua? El No a esa pregunta obtuvo el 51,3% de los votos válidos, mientras el Sí consiguió el 48, 7. En números fue 2.682.517 sufragios por el No, 2.546.135 por el Sí, mientras que hubo 68.845 votos en blanco y 193.422 nulos.

Tras ser rechazado su intento de una nueva reelección, en lo que fue su primera derrota en una elección o consulta, Morales afirmó que respetaría el resultado y sostuvo que «excepto este referendo, todo les hemos derrotado, todas las batallas. Ahora será que hemos perdido una batalla, pero no la guerra». Igualmente, el entonces presidente había insistido en que continuaría la «lucha» contra el capitalismo y el imperialismo junto a los «movimientos sociales».

«Respetamos el resultado del referendo», señaló Morales, aunque manifestó que «este proceso es imparable; no está en debate el programa. Sé que algunos compañeros tal vez [sienten] un poco de decepción y preocupación, me expresaron, pero este proceso es imparable porque estamos apenas hablando de la modificación de la Constitución para que Evo pueda ser nuevamente elegido, no está en debate el programa».

Sin embargo, en noviembre de 2017 el MAS presentó ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) un recurso abstracto de inconstitucionalidad contra la limitante constitucional a los mandatos consecutivos. El fallo declaró «inconstitucionales» a los artículos de la ley electoral boliviana que limitaban la cantidad de periodos continuos que puede tener cualquier autoridad boliviana elegida por voto popular, establecido en dos. Tal vez en esa movida esté el germen de todo este malestar social y político que se llevó puesto a un presidente.