Hace un tiempo se observan cambios en distintos órdenes de la vida humana. Si ponemos la mirada en el comportamiento social, descubriremos que los más afectados son la pareja y la familia, dado que es la primera institución base de todo ser humano.

Teniendo en cuenta una mirada multidimensional que abarque religión, economía, moral y sexualidad, solo para citar algunos aspectos, encontraremos que estos campos (entre otros) van dejando atrás viejos modelos centrados en lo institucional, y nos permiten transitar, con algunas dificultades, nuevas formas inéditas de expresión y encuentro.

En nuestro escenario actual de modernidad líquida se abre un nuevo paradigma sobre la forma de subjetividad que se viene actuando.

Citando el pensamiento de Gianni Vattimo, “la sociedad de la comunicación generalizada que caracteriza el presente, nos habilita a reconocer nuestra singularidad en el juego de la pluralidad, poder ser uno mismo en una trama que conjuga diversidades”. Esto tiene que ver con el aumento del promedio de vida de las personas que hacen más expandible los proyectos de vida y deseos personales.

Aquí es donde podemos observar una diferencia en el estilo de vida actual respecto a los deseos y la posibilidad de romper con mandatos institucionales y morales optando por reconocer que el amor puede terminarse y sufrir un fracaso en el proyecto de vida. Pero de todo fracaso surge una oportunidad, y es en esta donde se puede encontrar un nuevo horizonte y volver a empezar.

La pareja y los hijos no pierden importancia, porque el rol de padres se sostendrá por siempre, pero lo que sí puede cambiar es la posibilidad de recontratarse periódicamente otra unión.

Afirma la historiadora francesa Michelle Perrot que la familia patriarcal resulte hoy obsoleta no significa que la familia esté muerta. Al contrario, de un tiempo a esta parte empezó a dar algunos signos de estabilización porque, en todo caso, y entiéndase bien, no es la familia que se rechaza sino a esa estructura rígida y formal que se asumía en tiempos pasados.

Es innegable que las personas buscan de manera natural armar su “nido” como abrigo y protección de un hogar seguro frente al mundo y no un “nudo” porque entendemos que es mejor conservar la libertad individual. Familias flexibles y comunicativas equivale a familias prósperas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.