Este 17 de mayo es el Día Internacional de Lucha frente al Odio al Colectivo LGBTIQ+, padecido en distintos ámbitos de la sociedad tales como laboral, educativo e, incluso, en el área de la salud.

En esta fecha, si bien tiene gran importancia dado que implica la despatologización de la homosexualidad por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es también una oportunidad para continuar visibilizando la violencia estructural que aún sufren las personas debido a su orientación sexual o identidad de género, incluso ante la mirada cómplice del Estado.

Tal es el caso del Código Penal Islámico de Irán, que establece como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, castigándolos con la flagelación o la pena de muerte.

En este sentido, considero de importancia dar a conocer el caso del iraní Alireza Fazeli Monfared, quien se autopercibía como un hombre gay no binario. El joven fue secuestrado por varios varones de su propia familia en su ciudad natal de Ahvaz, provincia de Juzestán, en mayo de este año. Al día siguiente del secuestro, estos familiares informaron a su madre que lo habían matado y arrojado su cuerpo. Las autoridades comunicaron que a Alireza Fazeli Monfared lo degollaron y anunciaron que realizarán las investigaciones pertinentes aunque, hasta el momento, no hay novedades.

Diana Eltahawy, directora adjunta para Oriente Medio y Norte África en Amnistía Internacional, declaró: “El brutal asesinato de Alireza Fazeli Monfared expone las consecuencias mortales de la homofobia alimentada por el Estado y es un trágico recordatorio de la urgente necesidad de derogar las leyes que penalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y la no conformidad de género. Estas leyes fomentan un clima permisivo para los delitos de odio homofóbicos y transfóbicos y legitiman los ataques violentos, incluidos los mortales, contra las personas por motivos de su orientación sexual o identidad de género real o percibida”.

Al respecto, las disidencias y diversidades en Irán se enfrentan a una discriminación generalizada, manifiesta en el constante acoso, el arresto y el enjuiciamiento penal, y siguen siendo vulnerables a la persecución y violencia impune.

Sobre este crimen de odio, Eltahawy expresó, finalmente, que «instamos a las autoridades iraníes a que lleven a cabo una investigación inmediata, independiente, imparcial y eficaz sobre el asesinato de Alireza Fazeli Monfared y tomen medidas urgentes para proteger a las personas LGBTIQ+ de la discriminación, el acoso, las agresiones y otros abusos por parte de agentes estatales y no estatales».