Después de las lluvias del fin de semana, que sirvieron para intentar combatir los incendios en el noreste argentino, este lunes se mantienen activos ocho focos en las provincias de Corrientes, seis en Misiones y dos en Formosa.

En cuanto a la situación actual, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) comunicó que las llamas en las localidades de Caa Catí y Mercedes están contenidas, es decir, se «mantiene su actividad pero, por los trabajos realizados, se detuvo el avance del fuego».

De todas maneras, el gobernador correntino Gustavo Valdés solicitó ayuda internacional, por ejemplo, «aviones hidrantes de mayor porte». Por este motivo, el mandatario se comunicó con la Embajada de Estados Unidos y «espera noticias». Además, en las últimas horas arribaron al país dotaciones de bomberos de Brasil (provenientes de Río Grande do Sur y Sao Borja) y se aguarda por el envío desde Bolivia, que fue confirmado por el presidente Luis Arce.

Al respecto, cabe mencionar que en la región hay aproximadamente tres mil especialistas, 5 helicópteros y 12 aviones hidrantes y 1 avión observador enviados por el Gobierno Nacional para paliar la acción del fuego iniciado el 16 de enero, aunque Valdés advirtió que «no son suficientes».

Precisamente, los incendios, catalogados de «zona de catástrofe ecológica y ambiental», ya alcanzan las casi 800.000 hectáreas afectadas y arrojan pérdidas por más de 40.000 millones de pesos, lo que representa casi el 9% del territorio provincial, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Alerta global

El viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Sergio Federovisky, explicó que «tenemos un escenario adverso que es un resultado directo del cambio climático que implica el calentamiento global y provoca dos factores: uno es la agudización de los extremos, que hace que las sequías sean cada vez más agudas y prolongadas; y el otro es que el aumento de la temperatura promedio año tras año lleva a la vegetación a un estrés hídrico que la hace imposible de soportar cualquier fuego. Entonces, el principal motivo es el cambio climático y la sequía, que montan un escenario sobre el cual cuando aparece el fuego que puede ser accidental o intencional, pero siempre iniciado por la mano del hombre, resulta muy difícil de detener».

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