Con un discurso que se prolongó por casi cuatro horas, en el que realizó su último resumen de gestión antes de finalizar su mandato el próximo 10 de diciembre, Cristina Fernández de Kirchner abrió este domingo las 133° Sesiones Ordinarias en el Congreso de la Nación.
Ante casi el 80% de las bancas ocupadas con sus representantes (no asistieron Laura Alonso, Hermes Binner, Elisa Carrió, Carlos Menem, Carlos Reuteman y Adolfo Rodríguez Saa), la Presidente volvió a remarcar las políticas sociales, los avances científicos y salariales, los cambios económicos y también realizó anuncios entre los que se destaca la presentación de un proyecto de ley para «recuperar la administración de los ferrocarriles argentinos».
Entre las críticas que se pueden realizar sobre el resumen de la gestión está la repetición de los logros conseguidos desde el 2003 a esta parte, cuando lo más acertado sería ofrecer un punteo del último año.
Uno de los momentos más tensos de la jornada se vivió cuando Cristina se refirió a los carteles que pedían una comisión investigadora en la Causa Amia, colgados en las butacas de los diputados Claudio Lozano y Berta Arenas. «A los que me ponen cartelitos, de la AMIA hablo desde el 94 reclamando justicia». A partir de esa respuesta, dejó en claro que se trata de una investigación que también debe ampliar la visión a la situación internacional, se explayó sobre la postura y documentación que poseía el fallecido fiscal Alberto Nisman, describió el contexto político cuando ocurrió el hecho y pidió que Israel también busque respuestas al atentado de la Embajada, que se llevó la vida de una veintena de personas. «Pidan justicia en serio, lo que pasó es bochornoso».
Finalmente, criticó al sistema judicial, lamentó «que se haya independizado de la Constitución Nacional» y ejemplificó con la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y cerró su discurso con una frase que despertó aplausos entre los diputados oficialistas y las casi 300.000 personas que brindaron su apoyo desde la Plaza de los Dos Congresos: «Tienen razón. Yo no dejo un país cómodo para los dirigentes. Dejo un país cómodo para la gente. Va a ser muy incómodo si piensan recortar derechos».