El concertista de piano, el polaco Slawomir Zubrzycki, con mucha pasión, exactitud y paciencia pudo recrear un invento diseñado por el genio más grande de la historia, que jamás fue construido. El “Viola Organista” es una combinación entre un piano, un cello y un clavicordio.
NG_Vinciwide4-20131118132723799848-620x349Tras 500 años desde su invención, el instrumento fue expuesto por primera vez ante un auditorio repleto de gente en la Academia de Música en la ciudad de Cracovia, al sur de Polonia.
El exterior del instrumento está pintado con un rico azul medianoche, con detalles en dorado en sus contornos. En su interior está cubierto por un frambuesa profundo y, por encima de las teclas, en letras doradas reza una inscripción del Siglo XII del filósofo Saint Hildegard que dice: “Santos profetas y académicos inmersos en el mar de las artes, tanto humanas como divinas, soñaban con una multitud de instrumentos para deleitar el alma”.
En el interior de su cuerpo, forrado de pino dorado, 61 cuerdas se ejecutan como un piano de cola mediano. Sin embargo, no tiene los típicos martillos del piano convencional, que al presionar las teclas golpean las cuerdas. Este, en su lugar, tiene 4 ruedas envueltas en pelos de caballo (como los que se utilizan para tocar el violín) que son bombeadas a través de un pedal para que giren a gran velocidad. Mientras se aprietan las teclas, las cuerdas bajan hasta tocar la rueda para generar el sonido, a la inversa de un cello o violín.
Piano_3Previo al viola orquesta inventado por Leonardo Da Vinci, no existen registros de la existencia de algún instrumento parecido, ni hay registros que alguna vez se haya podido concretar este extraño sueño del genio del Renacimiento italiano.
Para llevar a cabo esta gran obra de música y arte mecánica, Zubrzycki tuvo que estudiar los bosquejos y notas en escrituras invertidas, característico de Da Vinci. Y todo ello se encuentra en el “Código Atlántico”, una colección de 12 volúmenes de sus manuscritos y diseños para todo, desde armas de fuego hasta aparatos voladores.
“No tengo ni idea de lo que Leonardo da Vinci podría pensar sobre el instrumento que he hecho, pero yo espero que él estuviese contento”, dijo el polaco que pasó tres años y 5.000 horas para darle vida a la creación de Da Vinci.

 

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