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El miércoles 29 de mayo el café colombiano fue reconocido como Denominación de Origen en Suiza. Luego de 5 años de negociación, se protegió al café de Colombia como un producto único en el mundo. Con la aprobación y el apoyo de la Confederación Helvética, esto se extiende a toda la Unión Europea. Estados Unidos y Canadá ya reconocían la denominación de origen del café colombiano.
«Café de Colombia» fue la primera denominación de origen extranjera en ser aceptada. Se entregó el certificado de Indicación Geográfica Protegida (IGP) a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia en Ginebra. El embajador colombiano para la Organización Mundial de Comercio, Eduardo Muñoz, estuvo presente en la entrega, junto con representantes de más de 80 países.
Por su parte, Luis Fernando Samper, gerente de Comunicaciones de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia afirmó: «Que se reconociera en Suiza era importante para nosotros porque Suiza es el centro del comercio de café en el mundo y, además, tienen su sede un gran número de empresas que usan café, como Nestlé, Starbucks o Craft. Además, es importante saber que no solo nosotros como colombianos apreciamos de manera subjetiva el Café de Colombia, sino que Suiza, objetivamente, valora la diferencia y la calidad del producto».
cafecolombiano1El gerente de Comunicaciones de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia también explicó que la indicación geográfica protege un bien colectivo, que alude a una responsabilidad de los productores frente a los consumidores, y que no es solo una manera de proteger el sustento de los cultivadores sino también el desarrollo sostenible de las zonas donde se produce.
La denominación de origen (D.O) se corresponde con una zona de territorio. Se trata de una calificación que indica que un producto alimenticio o agrícola posee una calidad o características claves y exclusivas derivadas del espacio en el que se las produce, transforma y elabora. Con la D.O se protege legalmente ciertos alimentos que se producen en una zona determinada y, además, “cultiva” un muy buen nombre para los mismos. Lógicamente, los productores se comprometen a mantener un alto nivel de calidad. Esto también beneficia a los consumidores, que se aseguran de poder acceder a tener un producto de alta calidad y usar los mismos ingredientes y procedimientos con las características específicas de la zona. La denominación de origen de un producto favorece el comercio y suele remarcarse que facilita que los productores accedan a mercados que podrían ser lejanos a ellos, ya sean nacionales o internacionales.
roquefortUno de los casos más conocidos de denominación de origen es el del queso roquefort, que cuenta con esta exclusividad desde 1925. El queso azul es proveniente de la región francesa Causses del Aveyron. Este producto está hecho con leche coagulada de oveja. Lo mismo sucede con el champagne, procedente de la región Champagne en Francia. Todos los demás vinos espumantes deben llamarse de otra manera.
Esta novedad nos alienta a estar atentos y ver, en un futuro próximo, si Suiza incorpora productos latinoamericanos con denominaciones de origen.