Te propongo sumergirnos en la situación actual que recorre la diversidad sexual en Argentina del colectivo LGBTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queers y más) y, en general, la de todas las orientaciones e identidades sexuales alternativas a la sexualidad heteronormativa tradicional, como las identidades y prácticas queer, poliamor, asexualidad, fetichismo, intersexualidad, género fluido, etcétera.

Tras el retorno a la democracia en 1983, las leyes del país cambiaron a favor de la aceptación e inclusión de la comunidad LGBTIQ+, así como también lo hicieron la opinión pública y la aceptación social, las cuales mejoraron y son favorables desde entonces. En la actualidad, Argentina es considerada como una de las naciones más avanzadas del mundo en lo que respecta a derechos para estas minorías.

Desde julio de 2010 está vigente la Ley de Matrimonio Igualitario que garantiza a homosexuales los mismos derechos conyugales que a heterosexuales, incluido el derecho a la adopción y el reconocimiento sin distinción de la Familia Homoparental. En 2015, tras la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial, las parejas sean del mismo o de diferente sexo pueden acceder a la figura legal llamada Unión Civil, con la cual se ejerce el derecho a vivir en familia, obteniendo ciertos efectos jurídicos aún cuando no se contraiga matrimonio.

Desde 2003, en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y en la provincia de Río Negro existe la Unión Civil que permite la unión formada libremente por dos personas con independencia de su sexo que hayan convivido en una relación de afectividad estable y pública durante un tiempo determinado.

En 2007 y 2009, respectivamente, en la ciudad de Villa Carlos Paz y Río Cuarto (ambas ciudades de la provincia de Córdoba) se aprobaron por unanimidad las ordenanzas municipales que permiten la unión civil sin distinción de sexo de la pareja.

En 2012 se aprobó la Ley de Identidad de Género, que permite que las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) sean inscriptas en sus documentos personales con el nombre y el sexo a elección, sin necesidad de una intervención quirúrgica.

De todas maneras, a pesar de los avances legislativos, la homofobia y la discriminación continúan presentes en la falta de leyes y en la sociedad argentina. En tanto, también la Ley Antidiscriminatoria de 1988 resulta insuficiente y solo es práctica en juicios. Además, no existen leyes integrales a nivel nacional que incluyan categorías específicas como la orientación sexual e identidad de género.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Silvia Sproviero.