A lo largo de la historia, los casos de dopaje y los casos de arreglos en deportes fluyen como moneda corriente, muchos de ellos vinculados con deportistas pero otros tantos con sospechas relacionadas con el manejo del dinero. Cada vez que se avecina una Copa Mundial surgen dudas sobre el origen de los fondos y hacia dónde va o si realmente el precio que se conoces es real.

En las elecciones de anfitrión de los últimos mundiales surgieron rumores sobre la decisión de esas sedes, lo que llevó a levantar sospechas a la hora de elegir una plaza. Lo vimos en la última elección del que se realizará en el 2022 en Qatar. Una investigación que se abrió sobre sospechosos de arreglos y corrupción terminó con varios detenidos en Europa y Estados Unidos, entre ellos algunos argentinos.

Pero las manchas no solo salpicaron a los implicados que estaban por debajo del poder real, sino que llegó a las máximas autoridades. Así fue el caso de Michel Platini, que en los últimos días fue detenido y sometido a interrogatorio por más de 15 horas.

Todo este caso está relacionado, principalmente, con la sede del próximo Mundial en el que algunos países presionan a la FIFA para no darle la posibilidad de que se realice el certamen en 2022. Los casos de corrupción en la FIFA vuelan y dieron un giro en el comando supremo en el organismo, lo que produjo elecciones que luego ganó Gianni Infantino.

Qatar quedó en la mira, y a medida que se acerca el momento del mundial hay más presión. ¿Realmente es la corrupción y las ganas de capturarle la sede a la próxima Copa del Mundo o hay algo más que para el planeta deportivo pasó desapercibido?

Deberíamos hacer memoria de lo que pueden llegar a ser las causas de que la próxima competencia mundialista no se haga en Qatar. La geopolítica, en este caso, no puede quedar exenta de lo que sucede en ese rincón del mundo, uno de los países más ricos del planeta y que se encuentra en una zona cercana a lo que fue la guerra en Siria y que limita de un lado con Arabia Saudita y del otro sobre el Golfo Pérsico se ubica cercano a Irán, una mala influencia según Occidente.

Luego de los acontecimientos desatados en la guerra de Siria y todos los actores que participaron en dicha batalla algunos países, sobre todo los que querían derrocar el régimen de Bashar el Assad, desviaron su mirada hacia uno de los reinos del golfo, el pequeño reino qatarí.

En 2017, Arabia Saudita junto a los Emiratos Árabes Unidos, más Bahréin y Egipto, cortaron relaciones con Qatar y lo acusaron de apoyar al terrorismo islámico y connivencia con Irán, una mala influencia para la región, según este grupo de países, asunto que el reino de Qatar rechazó en numerosas oportunidades a través de la palabra del jeque Mohamed Bin Abdulsahman al Tahani.

Doha siempre rechazó las acusaciones y, a partir de ese corte de relaciones, comenzaron las consecuencias (sobre todo económicas) donde las cifras de reservas en dólares pasaron en 2016 de 30.800 millones a 13.800 millones de dólares en 2017 y el año pasado a 25.000 millones. Por su parte, el país que más presión hizo y hace sobre el reino es Arabia Saudita, quienes bloquearon la única carretera que tiene de salida de la península, así como también cerraron el espacio aéreo para los vuelos provenientes de Qatar. El asfixiante movimiento que lograron se sintió en los primeros años, cuando el desabastecimiento provocado por estos países redujo de maneras proporcionadas el ingreso de productos, pero algunos países como Turquía e Irán continuaron negociando e invirtiendo en el reino qatarí.

A esto hay que sumarle un monstruoso proyecto que están llevando a cabo los saudís con la creación de un río artificial que logrará aislar a Qatar y, de esta manera, convertirlo en una isla. Las millonarias cifras que mueven para lograr esta obra son siderales, ya que es algo antinatural y que arroja números que en algún país subdesarrollado podría salvar sus deudas.

Qatar, si bien es un territorio pequeño en comparación con otras naciones, es la tercera reserva de gas más grande del mundo y uno de los destinos de inversiones más grandes del planeta. El reino, en los últimos meses, incrementó las inversiones en las obras para tener todo listo para el 2022.

Sin embargo, el grupo de los países en contra de Qatar hacen todo lo imposible para que este Mundial sea reemplazado por otra sede… cuestión de Estado.

Finalmente, la pregunta que por hacerse es: ¿la Copa Mundial es un tema exclusivamente deportivo? Evidentemente no, y sobran los motivos por el cual Qatar está bajo la mira de países limítrofes y “hermanos” que desean dejar en números rojos al pequeño reinado del golfo que, próximamente, albergará la Copa del Mundo de Fútbol de la FIFA. Qatar, un país rico en cultura y económicamente, sufre algunas cuestiones a resolver para recibir a millones de turistas, como la prohibición a los homosexuales, el alcohol y el machismo.

puntocero 2019

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.