El sector educativo atraviesa una crisis sin precedentes a causa de la pandemia de coronavirus y las estimaciones sobre deserción escolar este 2020 pintan un panorama oscuro de cara al futuro del aprendizaje formal.

Al respecto, el secretario general de la ONU, António Guterres, dio a conocer hace unos días un informe con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el que revela los trastornos históricos en el sistema y «la amenaza de provocar un déficit de aprendizaje que podría afectar a más de una generación de estudiantes», según publicó el sitio oficial de la entidad.

Además, calculan que otra de las consecuencias que dejará el COVID-19 tendrá relación directa con el cierre de escuelas. “Ya nos enfrentábamos a una crisis de aprendizaje antes de la pandemia” y “ahora nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría despilfarrar un potencial humano incalculable, socavar décadas de progreso y agravar las desigualdades más arraigadas”, expresó Guterres al momento de presentar el documento.

Este revela que casi 1.600 millones de alumnas y alumnos en casi dos centenares de países (94% de la población estudiantil) fueron afectados por el contexto en los primeros meses del año, y actualmente esa cifra se ubica en 1.000 millones. Vale mencionar que aún la mitad de estas naciones no tiene fecha de reapertura de los establecimientos educativos, entre ellos, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en Argentina, donde se concentra la mayor cantidad de casos positivos de coronavirus.

Precisamente, para evitar este escenario interpelan a las naciones de todo el mundo para que pongan especial atención y aúnen esfuerzos «para situar a la educación en la vanguardia de los planes de recuperación y proteger las inversiones en el sector educativo» e insisten en considerar «lla función de la educación como motor del progreso económico, el desarrollo sostenible y la paz duradera».

En cuanto a las conclusiones que arroja el informe de UNESCO, «la educación superior podría experimentar los mayores índices de abandono escolar, así como una reducción de matrículas del orden del 3,5%, lo que redundaría en una pérdida de 7,9 millones de alumnos. El segundo nivel más afectado sería la enseñanza preescolar, en la que se ha previsto una pérdida de matrícula del 2,8%, es decir, unos 5 millones menos de niños escolarizados. Según las mismas proyecciones, el nivel de primaria podría perder el 0,27% del alumnado y el de secundaria, el 1,48%, lo que equivaldría a 5,2 millones de niñas y 5,7 millones de niños que dejarían los estudios en ambos niveles», detalla el organismo.

“Estas conclusiones ponen de relieve la urgente necesidad de velar por la continuidad del aprendizaje para todos, especialmente de los más vulnerables, ante esta crisis sin precedentes”, manifestó su directora general, Audrey Azoulay. “El Informe pide que se protejan las inversiones en el sector educativo en todos los niveles y advierte de que, según los cálculos de la UNESCO, la pandemia ampliará en un tercio el déficit en la financiación necesaria para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Educación (ODS4), acordados por la comunidad internacional para 2030, en los países de ingresos bajos y medios-bajos, una brecha que en la actualidad alcanza ya la impresionante cifra de 148.000 millones de dólares estadounidenses”.

Finalmente, sobre las recomendaciones para reducir las consecuencias de esta crisis, ponen énfasis en cuatro puntos: eliminar la propagación del virus y formular planes integrales para la reapertura de centros escolares; proteger la financiación de la educación y colaborar para atenuar las repercusiones negativas; incrementar la resiliencia de los sistemas educativos con miras al desarrollo justo y sostenible; y replantear la educación y dinamizar el cambio positivo en materia de enseñanza y aprendizaje.