Tenés 10 años y pedís jugar al fútbol. Te llevan a un club, empezás a entrenar y, de a poco, vas derrotando la timidez. Conocés nuevas personas, tu crecimiento se desarrolla en aquel césped, prolijo o embarrado.

Tenés 15 años y no dejás de embadurnarte en este deporte. Ves partidos, de hecho, sos hincha de un club. Soñás con ir a probarte ahí cuando seas un poco más grande. Seguís esforzándote y pocos lo notan, porque piensan que es tu pasatiempo, pero vos sabés que estás ahí para dejar la vida.

Tenés 18 años y te das cuenta que, por más que quieras, no podés firmar contrato con un club. No entendés por qué, si Tomás pudo. Es más, Nacho te contó que también lo ficharon en un club. ¿Por qué vos no, Martina?

Durante mucho tiempo, el fútbol femenino fue invisible, un espectáculo de adorno. “Carece de importancia”, dijeron varios. El reflector se lo llevaba el fútbol profesional masculino de Primera División. Con suerte miraban el ascenso, tal vez porque debían estar atentos a qué club podía subir de categoría. También pispeaban partidos de Reserva, al ser la cantera de alternativas y proyectos.

Comenzó a ser un negocio para algunos, un trabajo para muchos más y mujeres como, quizás, Martina, Agustina o Natalia continuaban en blanco y negro. Como bien describe la historia y acompaña la evolución, la mujer no va a dejar una injusticia en la sombra. Y así fue.

23 de mayo, Día Internacional del Fútbol Femenino

Fue una iniciativa de la Confederación del Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (ConCaCaf) en 2015 y destacada por la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA). Desde aquel día, todos los años en esta fecha se fomenta la igualdad de género en el deporte, teniendo como objetivo “promocionar el fútbol como parte esencial de desarrollo, de vida saludable”.

La lucha de las mujeres continúa en Argentina, ya que solo algunos clubes profesionalizaron el fútbol femenino y efectuaron contratos a sus jugadoras. Hay muchas de ellas que aún esperan el reconocimiento de su trabajo, como cualquier otro. El juego no cambió, ¿por qué las reglas sí son distintas según sus participantes?

Desde este espacio celebramos, promovemos y alentamos que las jugadoras alcen la voz y defiendan sus derechos en el deporte. No puede seguir la línea en la cual Martina solo desea y Nacho cumple. Abran las puertas, hay jugadoras esperando.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Mica Vitello.

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