Con precisión histórica de los hechos y una necesaria cuota de humor, Ariel Winograd estrena su mejor película hasta el momento: «El Robo del Siglo», que narra la verdadera épica cometida en la sucursal Acassuso del Banco Río, en la que un grupo de ladrones se hicieron con aproximadamente 15 millones de dólares en efectivo, oro y joyas.

El director, que se encontraba trabajando en su primer largometraje («Cara de Queso») mientras se cometía el delito bancario más grande de la historia argentina (qué relativa es mi expresión si incluimos al «Corralito»), narra con acierto y múltiples detalles el atraco llevado a cabo por Fernando Araujo, Vittete Sellanes, Sebastián García Bolster, Alberto De la Torre y «El Doc». Estos roles están en la piel de Diego Peretti, Guillermo Francella, Pablo Rago, Rafael Ferro y Mariano Argento, respectivamente.

En la vereda de enfrente, literalmente, se encuentra junto a más de 200 policías y el Grupo Halcón el actor Luis Luque al personificar a Miguel Ángel Sileo, el negociador del caso, quien tiene su reconocimiento por parte de Winograd en los créditos finales para no poner en ridículo su labor en la historia y recordar un trabajo que, a lo largo de la carrera profesional de Sileo, jamás tuvo víctimas fatales. Otro punto a favor del director.

«En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es solo plata y no amores» es la carta que Araujo dejó en el banco cuando huyó junto a sus compañeros en gomones y por las alcantarillas con el botín extraído de 145 cajas de seguridad.

Y si la historia real ocurrida el 13 de enero de 2006 en la Zona Norte de Buenos Aires es cinematográfica, «El Robo del Siglo» le hace justicia y pone los condimentos necesarios para, sin dejar de lado la consciencia que implica el género, espectacularizar un hecho sin precedentes.

De esta manera, y haciendo alusión a la frase que cuestiona si es mayor crimen robar un banco o fundarlo, «El Robo del Siglo» es una producción en la que, con gusto, vale cada centavo del precio de una entrada al cine.