A raíz del proyecto de modificación del sistema de jubilaciones en Francia, que incluye la extensión de los 62 actuales a 64 años como edad para acceder a los beneficios del retiro, el país se mantiene en vigilia y este jueves las protestas se ampliaron con la inclusión del personal sanitario, ferroviario, docente y legales. De continuar las manifestaciones, la próxima semana especulan con sumar al sector petrolero.

Además de la suba de la edad mínima para cobrar el total de las prestaciones, el presidente Emmanuel Macron tiene el objetivo de unificar los más de cuarenta tipos distintos que integran el sistema jubilatorio. La iniciativa de Macron es reemplazarla por uno de puntos. «La reforma al sistema de pensiones con la que me comprometí será realizada porque es un proyecto de justicia social y progreso», había declarado. Por el contrario, desde diversos sectores aseguran que, de aprobarse el proyecto, en el futuro la población «deberá trabajar más y va a cobrar menos».

De esta manera, Francia se encuentra sumergida en la jornada número 36 de paros (más de un millón de personas comenzaron las marchas el 5 de diciembre pasado), la más extensa de la historia en el país galo. La red nacional ferroviaria (SNCF) y el transporte urbano de la región capital, en París, alertaron sobre la dificultad de la población para movilizarse, ya que la mitad de los trenes y el metro no funcionarán.

Por su parte, la Dirección General de Aviación Civil notificó que habrá retrasos y ocasionales problemas. Y este no es el único inconveniente para el turismo, porque la Torre Eiffel no abrirá sus puertas porque sus trabajadores se adhirieron a la huelga nacional.

Finalmente, vale mencionar que el mandatario se manifestó contra las críticas hacia fines de 2019 y aseguró que «la reforma de las pensiones será llevada a cabo» y el Consejo de Ministros tiene estipulado analizar la ley el 24 de enero y presentarla ante la Asamblea Nacional el 17 de febrero para su aprobación definitiva.