El plan sistemático

Lo más lindo del Turismo Carretera (TC) es que llevó la pasión a todos los rincones del país. Lo más horrible de la última dictadura cívico militar eclesiástica es que llevó el terror a los mismos territorios.

«Se comunica a la población que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta Militar. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones. Firmado: Jorge Rafael Videla, Teniente General, Comandante General de Ejército; Emilio Eduardo Massera, Almirante, Comandante General de la Armada; Orlando Ramón Agosti, Brigadier General, Comandante General de la Fuerza Aérea», así arrancaba, hace 50 años, el periodo más oscuro de la historia de nuestro país.

Entre 1976 y 1983, el terrorismo de Estado azotó el territorio argentino en su totalidad. No fueron excesos, tampoco estrategias de una guerra justa: se trató de un plan sistemático de represión y tortura.

Distribuidos por todo el país se encuentran grandes estadios y circuitos, la dictadura se aseguró de agregar a la lista cientos de centros clandestinos de represión. Así, mientras el deporte operaba con «total normalidad» (guiño ingenioso al titular de Clarín) y los autódromos se llenaban de gente gritando por su escudería, nerviosa por el resultado y preocupada por el porvenir de la carrera, a metros, en sótanos o áticos, en calabozos, sucios, oscuros y apretados, los centros clandestinos se llenaban de personas gritando de dolor, nerviosas por lo que venía y preocupadas por su vida.

La temporada de 1976 del Turismo Carretera fue difícil de organizar debido a los exigentes controles militares, sin embargo, pudo llevarse a cabo con relativa ligereza. El torneo tuvo 12 fechas a lo largo y ancho del país, corriendo en autódromos y en rutas. Irónicamente, a pesar del brillante debut de Roberto Mouras, Héctor Luis Gradassi se llevaría la gloria máxima a bordo de su Ford Falcon.

En pos de seguir construyendo la memoria para la verdad y la justicia, este artículo no pretende ser una recapitulación de la temporada 1976 del TC sino una ayuda para poder conceptualizar lo grave e importante que resulta la existencia comprobada del accionar sistémico del gobierno militar. Todas las carreras tuvieron un centro a menos de 100 kilómetros, por eso decidimos recopilar el infierno más cercano a cada fecha del TC.

Buenos Aires (Autódromo Oscar Gálvez, Lugano)

La primera fecha se corrió en el entonces llamado Autódromo Municipal (nombre que adquirió durante la proscripción del peronismo) en el barrio de Lugano. A tan solo 10 kilómetros del circuito más importante del país, empezaría a operar a partir de mayo el Centro Clandestino de Detención (CCD) denominado Automotores Orletti (Floresta).

Se trataba de un taller mecánico con vivienda y depósito, frente a las vías del tren Sarmiento, cerca de la estación Floresta. La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) pagó 240 mil pesos por los primeros dos meses de alquiler al propietario, llamado Santiago Cortell. En la jerga de la SIDE, el lugar era identificado como «El Jardín» y funcionó hasta noviembre de 1976, cuando se desactivó como centro clandestino, producto de una fuga.

Vuelta de 25 de Mayo

La primera carrera en rutas del año se llevó a cabo en la ciudad de 25 de Mayo y tuvo como ganador a Carlos Marincovich, única victoria del año. En este caso, los centros más cercanos se encontraban en Junín: la comisaría, la unidad penal y la unidad regional.

Vuelta de Bahía Blanca

El 9 de mayo de aquel fatídico año, Mouras obtendría su primera victoria en Bahía Blanca. La ciudad bonaerense, además de albergar una histórica carrera, tuvo dentro de su territorio a la infame «Escuelita».

Se trataba de una edificación precaria que había servido como caballeriza y fue el principal centro de exterminio del sur bonaerense, por donde pasaron decenas de personas que terminaron desaparecidas o ejecutadas en falsos enfrentamientos. Dejó de funcionar en 1977 y fue demolida a principios de 1979.

San Miguel del Monte

Mouras extendió su racha ganadora a bordo del Chevrolet. En Cañuelas, la comisaría extendía la red represora.

Vuelta de Olavarría

201.000 espectadores en promedio asistieron a la carrera. Un año más tarde, a 20 kilómetros de la ciudad, iba a operar el Monte Pelloni. Se trataba de una estancia ubicada en un terreno de más de 300 hectáreas, que habían sido cedidas por parte del Estado en 1876 a una familia suiza y que, del mismo modo, fueron expropiadas en 1954. Empezó a ser usada militarmente en 1955 y como CCD en 1977.

«En dichos terrenos, a finales del Siglo XIX, la familia Pelloni, compuesta por inmigrantes suizos, se asentó definitivamente en el lugar. Mediante un acuerdo, en el marco de lo establecido por la ley de colonización de 1876, estas tierras fueron concedidas por el Estado nacional a cambio de que los nuevos arrendatarios trabajaran sobre ellas. (…) En el año 1954, la familia Pelloni fue desalojada, la posesión del predio pasó del Estado provincial al Estado nacional, como donación, mediante la Ley Provincial N°5.386. Tiempo después, en el marco de las políticas de Estado implementadas por el gobierno militar de la ‘Revolución Libertadora’ (septiembre de 1955 a mayo de 1958), se hizo efectiva la apropiación del espacio para el uso de actividades militares. (…) En los años 1977 y 1978, el ‘Monte Pelloni’ fue utilizado por el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados N°2 ‘Lanceros General Paz’ del Ejército Argentino como lugar de detención, tortura y exterminio.»

Córdoba, Laboulaye y Villa Carlos Paz

El TC corrió dos veces en la provincia mediterránea: en una ganó Mouras y en la otra Juan María «Flaco» Traverso. Es imposible hablar de Córdoba y no mencionar La Perla. Este infame centro clandestino se encontraba entre Córdoba Capital y Villa Carlos Paz, las ciudades más importantes de la provincia. Funcionó desde 1975, antes del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, hasta 1979. Entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por La Perla.

Pergamino

La penúltima fecha del torneo tuvo como ganador, una vez más, a Gradassi. Al igual que en gran parte de la provincia de Buenos Aires, la Comisaría 1° fue el infierno designado por los militares.

Se corrieron 12 fechas alrededor de 9 circuitos. No se trató de una de las temporadas más federales de la historia del TC y, sin embargo, el terror siempre estuvo cerca. Hoy, la verdad, la justicia y, sobre todo, la memoria parecen diluirse en nuestras manos. A 50 años del Golpe de Estado, no lo permitamos.