220 deportistas desaparecidos

Este año se cumple el 50° aniversario de la dictadura cívico militar que inició el 24 de marzo de 1976. Dentro de los 30.000 desaparecidos, 220 de ellos fueron deportistas.

La conexión entre el Golpe de Estado y el deporte abarcó varias esferas, como la utilización de la Copa Mundial de Fútbol de 1978 como una fachada para tapar lo que pasaba y mostrar que «estaba todo bien» al resto del planeta que iba a cubrir la competencia. Un evento que, paradójicamente, sirvió para que lo que pasara se hiciera conocer internacionalmente. Es conocido ese video en el que las Madres de Plaza de Mayo le explicaban lo que estaba ocurriendo a dos periodistas neerlandeses que habían venido a cubrir el certamen.

220 deportistas desaparecidos

El plan sistemático de exterminio llevado a cabo por la dictadura cívico militar persiguió a toda una generación de jóvenes, entre los que se encontraban obreros, estudiantes, trabajadores, intelectuales, dentro de los que muchos eran militantes o activistas. Entre ellos, de acuerdo a la última edición del libro «Deportes, desaparecidos y dictadura» del periodista Gustavo Veiga, se registraron 220 deportistas que fueron desaparecidos en esos años. Hombres y mujeres que practicaban una disciplina y, de un momento a otro, ya no estaban más.

El deporte que sufrió la mayor cantidad de pérdidas en esta época es el rugby. Un 70% de los deportistas desaparecidos provienen de esta disciplina, un total de 152 chicos. Dentro de este número se encuentran 20 jugadores de La Plata Rugby Club desaparecidos entre 1975 y 1978: Hernán Rocca (el primero), Santiago Sánchez Viamonte, Otilio Pascua, Pablo Balut, Mariano Montequín, Jorge Moura (hermano del cantante de Virus, Federico), Luis Munitis Orione, Eduardo Navajas Jáuregui, Mario Mercader, Enrique Sierra, Abel Vigo, Alfredo Mauricio Reboredo, Rodolfo Axat, Eduardo Merbilhaá, Alejandro García Martegani, Marcelo Bettini, Pablo Del Rivero, Abigail Attademo, Hugo Lavalle, Julio Álvarez.

«Había laburantes, o algunos que dejaban la facultad y se proletizaban, tenían ideales de esa época, eran solidarios, militantes, muchos de los cuales optaron por la lucha armada. Al momento de las desapariciones, algunos aún jugaban, en primera o en las inferiores», detalló Raúl Barandiaran, exrugbier y sobreviviente.

Entre ellos se encontraban militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), en la Unión Estudiantil Secundaria (UES), en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y en Montoneros. Aunque quizás la mayor conexión entre ellos sea que la mayoría pertenecía a la Universidad de La Plata, 17 o 18, según Claudio Gómez, autor del libro «Maten al rugbier: la historia de los 20 desaparecidos de La Plata Rugby Club».

El fútbol también sufrió la dictadura

Quizás la historia más recordada es la de Claudio Tamburrini, arquero de Almagro que fue secuestrado y detenido en la Mansión Seré. Historia que reconstruyó Adrián Caetano en la película «Crónicas de una Fuga» y, más recientemente, Iván Kasanzew en el documental «El arquero inocente». Tamburrini fue recientemente homenajeado por Emiliano González, arquero del «Tricolor» que utilizó su nombre en su camiseta.

Se habla de entre 19 y 33 futbolistas desaparecidos. Muchos de ellos también militantes, aunque eso no justifica su desaparición. Un ejemplo de que no solo se llevaban militantes es el caso de Ernesto David Rojas, wing izquierdo de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Había viajado junto a dos hermanos y un amigo a La Plata. Se iba a operar una rodilla con Miguel Fernández Schnoor, médico de Independiente. Un grupo paraestatal de extrema derecha llamado la Concentración Nacional Universitaria (CNU) lo acribilló a balazos el 18 de marzo de 1976, tres días antes de su cumpleaños número 30.

También hubo 13 ajedrecistas víctimas de la dictadura, entre los que se encuentra, por ejemplo, Rodolfo Walsh. Dentro de los 220 deportistas desaparecidos, cifra que aún no está cerrada, también había ciclistas, tenistas, basquetbolistas, nadadores, boxeadores y voleibolistas. Trece mujeres federadas desaparecidas pudo recopilar Gustavo Veiga. Allí se puede encontrar el nombre de María Inés Raverta, madre de Fernanda Raverta, que jugó al vóley en Gimnasia y Esgrima La Plata. A ella la secuestraron en Lima, Perú, en 1980.

Hay dos casos muy ejemplares, dentro de estos el de Miguel Sánchez, fondista que fue desaparecido por un grupo de tareas el 8 de enero de 1978. Todos los años se realiza «La Carrera de Miguel» en su homenaje. Otro de los casos más conocidos es el de Daniel Schapira, único tenista de la lista. Militante de la Juventud Universitaria Peronista en la Facultad de Derecho. Fue secuestrado el 7 de abril de 1977. Todos los 18 de octubre, en homenaje a su nacimiento, se celebra el Día Nacional del Profesor de Tenis.

Es necesario recordar a los 220 deportistas desaparecidos, como al resto de los 30.000 que dejó la última dictadura cívico militar a 50 años de su inicio, para que la historia no se vuelva a repetir.