Este 7 de mayo se cumple un nuevo aniversario del natalicio de Eva Duarte y, con este motivo, recogemos la historia de un pedacito del firmamento que lleva su nombre.

Un asteroide recibió el nombre de «Evita» por decisión de sus descubridores, los científicos y técnicos del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata, en 1948. Luego fue reconocido y registrado por la Unión Astronómica Internacional, máxima autoridad mundial, que oficializa los descubrimientos astrales. La historia de este suceso puede leerse en la publicación del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata, editado en 1951 bajo el título «De Ceres a Evita. Un siglo y medio de descubrimientos de planetitas».

Este texto recoge la historia y cuenta que la noche del 3 al 4 de agosto de 1948, los auxiliares del Departamento de Astronomía, Juan Macluf y Carlos Rogati, cumplían el encargo de la obtención de una placa con dos imágenes del planeta Gunhild, y junto con el jefe del Departamento, Miguel Itzigsohn, además de encontrar lo que buscaban, establecieron la presencia de algo más.

Resulta que las reglas aprobadas por la Unión Astronómica Internacional indican que el observatorio que haya sido el primero en suministrar el conjunto de posiciones que permitan calcular la órbita segura y ubicar al astro, tiene derecho a poner el nombre definitivo del mismo. Es así que, haciendo uso de este derecho, la dirección expresó su deseo de que lleve el nombre «Evita» para «rendir un homenaje a quien ya es un símbolo en todo el territorio de la Patria, por la pureza de sus sentimientos de bien común, por su honda vocación altruista y por su noble caridad cristiana, símbolo que merece perpetuidad entre los valores argentinos, como fuente de inspiración para las obras elevadas y motivo de relevante emulación para quienes emprenden el camino del servicio social, disciplina de modestia y escuela de sacrificios: EVITA. Que un astro, que si es pequeño en lo físico, es extraordinariamente grande en su significado como ente cósmico, luzca para siempre en el cielo este nombre que sintetiza la comprensión del dolor ajeno, hasta el que se llega natural y espontáneamente por la sola fuerza de la virtud en procura de alivio o de remedio; que representa la figura tutelar de todos los niños desvalidos de nuestra tierra, o privados de fortuna, a los que aporta el calor del sentimiento, la emoción tonificante de la alegría y los bienes materiales y espirituales que harán el milagro de la personalidad; y, finalmente, que encarna el derecho sagrado de la protección a la ancianidad, a la que alienta y ampara con la devoción de lo humano y la convicción de lo divino. Que brille para la eternidad el astro identificado con este nombre, que es bandera de esperanza entre los humildes de la Patria y promesa continental por la trascendencia de su obra humanitaria».

Según los registros de la Unión Astronómica Internacional, en el periodo 1948-1952 se descubrieron 168 pequeños planetas gracias a la contribución de 16 observatorios en todo el mundo. El Observatorio de La Plata se ubicó como el quinto más prolífico en ese periodo. Y se dispuso «consagrar a Eva Perón en todos los planetitas que se descubran en los Observatorios dependientes de esta Dirección General, los que en consecuencia, serán identificados con nombres que exalten sus virtudes», en consecuencia, otros asteroides se llamaron: Evita (1569), Abanderada (1581), Mártir (1582), Descamisada (1588) y Fanática (1589).