Los seres humanos constantemente buscamos respuestas a milenarias y existenciales preguntas, como también depositamos e invertimos mucha energía en ese afuera que nos enceguece, cuando en realidad la verdadera felicidad depende de uno y se gesta en lo que cultivamos en nuestro interior, en esa fuerza lumínica que nos impulsa a seguir avanzando pese a todos los obstáculos y desafíos que tengamos… en los aprendizajes que nos fortalecen.
Parece sencillo, pero muchas veces nos encontramos insatisfechos y queremos más de lo que tenemos o lo que los demás tienen, sin reparar unos segundos en la belleza infinita que hay a nuestro alrededor, en la poesía que se encuentra frente a nuestros ojos, en la lluvia que cae, en la música, en la sonrisas de las personas… en simplemente estar vivos, abrir los ojos cada mañana. Tan solo ese hecho nos debe convertir en seres agradecidos y dichosos de poder aportar nuestro potencial para crear un mundo solidario, justo, que persiga el bien común, nos permite evolucionar desde el corazón y de manera humilde dando, a su vez, ese privilegio a las generaciones futuras para que también gocen de los beneficios y recursos naturales que nos ofrenda la tierra, la bondad que puede nacer entre nosotros, la esperanza. Esta inmensa responsabilidad nos debe convertir en referentes, creadores y protectores de la paz y dignidad de la vida.
Hay una parte de la naturaleza que prefiere manifestarse desde el silencio e invisibilidad, se resguarda de ser descubierta, mágicamente, como en los cuentos de hadas y bosques encantados. O tal vez como en un océano que en sus profundidades atesora los secretos del tiempo, la inmensidad de especies: peces, plantas…
La espectacular belleza del universo sigue generando intriga y las formas para saciar ese desconocimiento, curiosidad y ganas de saber qué más hay, qué pasará o el valor de nuestra existencia, son simples y a su vez extremadamente complejas, desde una meditación hasta la misma ciencia. El futuro puede generar muchos miedos e incertidumbres, pero si nos basamos en el aquí y ahora para construir podemos modificarlos y usar la adversidad para, finalmente, triunfar.
La cuestión es que estamos conectados espiritualmente y nuestras acciones generan efectos en el entorno, como cuando arrojamos una piedra en un estanque de aguas calmas, las ondas se expandirán. Por eso la importancia del mensaje que enviamos, la fuerza con que lo hacemos, lo que deseamos, las acciones que llevamos a cabo para conseguirlo, nuestros pensamientos y el lugar en que elegimos relacionarnos con el medio ambiente.

Los animales de poder

Las tradiciones chamánicas consideran que los animales de poder llegan a nosotros para traernos un mensaje, protegernos, guiarnos, ayudarnos a elevar nuestro estado de conciencia y encontrar el camino espiritual. Pueden aparecer varios espíritus de animales a lo largo de nuestro crecimiento y son ellos quienes nos eligen… y no al revés. Te voy a contar una pequeña experiencia, quizás sirva para explicar mejor esta idea.
Hace poco, mientras ordenaba todos los libros acumulados durante años y los separaba para regalar, para que sigan su camino (al igual que unos muebles), entró una mariposa por la ventana que atravesó los cielos y sueños, renació libremente y buscaba luz. Desde muy pequeño los animales siempre me fascinaron: los peces que luchan contras fuertes corrientes de aguas y luego los vemos nadar armónicamente, reaccionan rápidamente a los movimientos, avanzan con alegría; y las aves, por esta cuestión de llegar a los altos cielos y aprender nuevas técnicas de vuelo. Por eso, en esa ocasión le presté atención a la mariposa, era bellísima, sus colores violetas y naranjas eran intensos e incluso me dejó fotografiarla entre su baile de estrellas y luna.
¿Habrá sido casualidad? No lo sé. Pero el significado psicológico y espiritual de la mariposa se relacionaba perfectamente con el momento que atravesaba: renacer, trascender las limitaciones terrenales, elevarse a la luz mediante la transformación psíquica es la energía del amor y la libertad, nos permite movilizar los estancamientos emocionales. «Cuando exhortas el poder de un animal, estás pidiendo ser envuelto en armonía completa con la fortaleza de la esencia de esa criatura» dijo Jamie Sams.
A muchas personas alguna vez nos pasó el sentir que tocamos fondo, estar inmensos en una gran duda, desalentados, desmotivados, descreídos, enojados con las circunstancias y con uno mismo, sin tener para nada en claro lo que queríamos hacer y ser, ni siquiera saber de dónde sostenernos, hasta el propio aire ahogaba como dice la frase «cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer». ¡Claro que sí! Es ahí cuando más debemos ahondar en nuestro interior, desafiarnos, fortalecer la fe, confiar, perseverar con ahínco y esmero. Puede ser que las características del animal que llegó a nosotros nos inspire, nos amplíe la óptica con la que vemos la realidad y nos abra el juego a nuevas y enriquecedoras posibilidades.
Estemos atentos a los mensajes enviados por nuestra amiga y madre naturaleza, seguramente son muchos y aparecen en el momento en que necesitamos ese aliento y brisa, que nos ayudará a salir a flote, a progresar bajo un brillante sol y renovado paisaje. Afinemos nuestros sentidos para recibir esta purificadora, transformadora y poderosa energía. Todo se trata de elegir en qué creer y cómo transitar este camino de desarrollo personal para ser felices y compartir con alegría nuestra luz y amor.